La PA$ …excusa desde hace 25 años

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Por: Andrés Úsuga Marín

 

Aclarando en primera instancia, que desde 1991 ya no tenemos el modelo de “estado de derecho“

 

que consagro la constitución de 1886 y que se inspiraba en la primera versión del estado moderno adoptada luego de las tres revoluciones liberales y al que también se le llamaba estado liberal clásico, sin embargo, ese  último adjetivo “DE DERECHO“ no se modificó por más que se incluyeran otros tres entre la palabra estado y la palabra derecho, esto es, llegarían SOCIAL, DEMOCRÁTICO y CONSTITUCIONAL a integrar el nuevo modelo de Estado asumido por todo occidente luego de la segunda guerra mundial y en Colombia en específico solo hasta el 4 de julio de 1991 con una amplia mayoría (valga decir hoy)  de las izquierdas moderadas en la Asamblea Nacional Constituyente.

Pero también debemos recordar que el gran enlace que tenía el gobierno de la época de la Asamblea Nacional Constituyente hoy funge como líder negociador en la Habana, lo cual es bastante paradójico para quienes llevamos estudiando el texto constitucional y sus reformas (hoy ya más de 40)  por muchos años y encontrábamos errores que no eran aceptados por personajes como el Dr. De la calle y que hoy contra todo pronóstico terminarían despedazando su propia obra en nombre del artículo 22 de la misma (por cierto muy mal concebido y de textura abierta) y el cual había sido el tema excusa para terminar modificando y luego cambiando el texto del 86 por un nuevo texto .

Decía Norberto Bobbio que “toda constitución es un tratado de paz” y fue el argumento de los magistrados de la sala constitucional de la Corte Suprema de Justicia, en su sala plena de la época para declarar la asamblea soberana y omnipotente ¿será que entonces la constitución de 1991 no fue un tratado de paz? Parece ser que terminé teniendo la razón y me lo ratificaron con lo que les está tocando hacer para poder que las ilustres FARC les acepten sus dadivas y lisonjas y se dignen a venir a nuestro “sagrado congreso” a enseñarnos como es verdaderamente una democracia real con todo el conocimiento, los valores y las virtudes que han caracterizado a alias Timoleon Jiménez, alias Iván Márquez , alias Jesús Santrich y porque no descartarlo hasta Simón Trinidad, ya que, vimos a los gringos bastante animados con el espectáculo del pasado 23 de junio en el barrio el laguito de la capital cubana.

La convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente el 27 de mayo de 1990, el mismo día que se eligió Cesar Gaviria Trujillo como presidente obtuvo 5´236.863 votos a favor y decían que era para implementar la paz  y 230.080 en contra (en esa época no los tildaban de guerreristas, uribistas, mano negra, perros rabiosos, tiburones) pero esa votación ya había sido aprobada por parte de la Corte Suprema de Justicia de la época cuando declaro la exequibilidad del decreto de estado de sitio 927 del 3 de mayo de ese mismo año,  solo tres días antes de las votaciones y ese fallo también había sostenido “que había una relación de conexidad entre los problemas de orden público que habían llevado a la declaratoria de estado de sitio y la convocatoria de la asamblea nacional constituyente que sirviera para implantar la paz…….”

Ese decreto haba sido forzado por la votación espuria del 11 de marzo, donde se llevó a cabo la famosa séptima papeleta propuesta del entonces profesor de la Universidad del Rosario Fernando Carrillo y que al no haber sido impresa ni contabilizada por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil solo nos quedó a los colombianos en confiar el guarismo que sus mismos impulsores manifestaron.

Debemos también contar que el presidente Barco ya había propuesto un plebiscito (1988)  que se había cambiado por un referendo (que similar a la situación actual pero al revés) y ese mismo fue invalidado por el Consejo de Estado argumentando que solo el congreso tenía el poder de reforma constitucional. Que necesario serían unos magistrados tan serios y rigurosos como los de otrora hoy en esa Corte Constitucional que les parece terrible en su conformación y procedimientos a los grandes constitucionalistas de hoy como Rodrigo Uprimmy y otros pazologos, pero cuando avala el entuerto jurídico de la paz la aplaude a rabiar y la felicita.

En ese orden de ideas, que pueda ser el presidente y sus amigos de las FARC, arropados por quien dio la línea del gobierno nacional en 1990 y 1991 para el texto constitucional para desbaratar el edificio del ordenamiento jurídico colombiano, solo nos puede confirmar lo que hace mucho tiempo decimos en nuestras clases …lastimosamente este país no es serio desde el punto de vista de lo jurídico y del derecho …..de hecho no somos un estado ni social (no respetamos la dignidad de los ciudadanos) ni democrático (modificamos las reglas del juego para los ciudadanos en favor de un gobierno como el umbral para un plebiscito) ni constitucional (que la destruyen los mismos que la crearon) y muchísimo menos de DERECHO (donde la seguridad jurídica es una situación absolutamente exótica por beneficiar la incertidumbre y el caos promovido por el propio jefe de estado, jefe de gobierno y suprema autoridad administrativa) .

 

La verdad es que la preocupación para quienes estudiamos, analizamos e investigamos los temas constitucionales en Colombia y en específico para los que enseñamos los mismos, es absolutamente desconcertante saber que todo lo que enseñamos a diario, termina siendo letra muerta a diario y con lo cual los alumnos y futuros abogados, juristas, operadores jurídicos y peor aún los ciudadanos no saben que se puede esperar, ni siquiera del propio estado que promueve la anarquía y denigra de la cinta que pende del pico del cóndor de los andes de nuestro escudo “libertad…………. y orden”? 

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