La puesta en práctica del derecho de Colombia a la paz

Valora este artículo
(5 votos)

omarPor: Omar Arango Otálvaro

 

El mundo de hoy es inseguro. Desde la segunda postguerra no hemos tenido veinticuatro horas de paz.

a

 

  1. MARCO HISTÓRICO Y CONTEXTUAL

El mundo de hoy es inseguro. Desde la segunda postguerra no hemos tenido veinticuatro horas de paz. De 1945 a hoy hemos tenido conflictos de diferente naturaleza e intensidad. Asia y África son los continentes más afectados por las guerras: guerras ofensivas, defensivas, de insurrección, de revolución, de independencia, religiosa, civil, de conquista, colonial, de intervención, nacional, mundial, sucia, y muchos etcétera. Igualmente guerras de primera generación, así por ejemplo, las de independencia hispanoaméricana, de segunda generación, como la primera guerra mundial, de tercera generación, así por ejemplo, la guerra del golfo y de cuarta generación, como el conflicto armado en Colombia.

Los conflictos quedan en todas partes. Oriente medio y el África negra, son las zonas donde tenemos más conflictos en curso. Son once conflictos los que hacen inseguro el mundo hoy: la insurgencia de Al-Qaeda en Yemen; la presencia de Boko Haram en Níger; Isis controla algunas áreas entre Siria e Irak; Hamás en oriente medio es el enemigo más recalcitrante de Israel; la república democrática del Congo es atacada por supuestos grupos terroristas no identificados; los milicianos en el este de Ucrania desestabilizan varias zonas; en Siria los grupos rebeldes luchan contra el gobierno de Al – Asad; en la guerra civil sursudanesa una facción del ejército se enfrenta por la liberación del pueblo de Sudán luchando contra el régimen; la guerra en Libia se enmarca en la lucha por el control del país y contra los Yihadistas; con la llegada al poder del grupo Seleka en la república centro africana lo que era la paz entre cristianos y musulmanes se vio alterada.

En los últimos 48 años han ocurrido 240 conflictos internos y 22 enfrentamientos entre países en todo el mundo. Estos se deben a diferencias étnicas, a ocupación de territorios o a intereses políticos. Lo común de estos conflictos es su carácter interno. Un buen número se presentan en el hemisferio sur. Aquí se torturan y someten a la violación de los derechos humanos a los presos de consciencia. Tenemos dos cárceles ignominiosas, Abu grahib en Irak y Guantánamo en Cuba. Se utilizan armas químicas, biológicas y bacteriológicas que traen enfermedades, contaminan las aguas y los alimentos.

Los conflictos abiertos producen al menos 1.000 muertes por año. Otros datos: la guerra civil en Siria ha interrumpido la vida en poco más de 170 mil seres humanos y la huida de más del 40% de su población que busca refugio en Europa. En Ucrania del este más de 2.000 personas han encontrado la paz en el sepulcro. En Afganistán aproximadamente 20.000 civiles han sido sorprendidos por la obscuridad. En Sudán del Sur aproximadamente 1.9 millones fueron asesinados. En la república del Congo 5.5 millones han perdido la vida. En lo más reciente 2.053 civiles han sido matados en Nigeria. Colombia ha sacrificado 220 mil personas, sin embargo, si se suman el resto de las personas que han sufrido otros crímenes de guerra, la cifra total supera los 6 millones de Colombianos.

2.MARCO CONCEPTUAL

Parafraseando a Zorro Sánchez, la política debe promover la inserción de una ética humanista en la concepción y la práctica de los grandes fines sociales, de otro lado, debe promover “la transformación civilizatoria de una cultura de violencia a una cultura de paz”, o lo que es igual, promover “la dimensión práctica del derecho humano a la paz” y no sólo la política, el estado debe promover el derecho de los pueblos a la paz y su puesta en práctica. Este derecho se hace posible rescatando “ el sentido ético de la vida y respetando los derechos del otro”.

Esto es humanismo consciente, una fuerza orientada a “resolver los problemas de cohesión de la sociedad sobre la base de los valores del humanismo” y los valores contenidos en la declaración de los derechos humanos.

Qué objetivos tenemos en este texto? En consonancia con la Unesco, primero, reconocer instrumentos para aplicar el derecho humano a la paz con mecanismos jurídicos; segundo, con el espíritu de la conferencia mundial sobre derechos humanos de Viena de 1993, acoger su declaración final sobre la importancia de la educación en la promoción de la paz, en particular, el párrafo 33 de la sección I ; tercero, valorar la visión de los agentes sociales al desarrollar planes concretos y pautas generales sobre lo conveniente de la reconciliación como el programa “soy capaz”. Como resultado esperado, cuarto, presentar la ley 1732 de septiembre 1 de 2014 por la cual se establece la cátedra de la paz en todas las instituciones educativas de Colombia y el decreto número 1038 de mayo 25 de 2015 por el cual se reglamenta la cátedra de la paz, ambos como elementos normativos concretos para comprender su relación con los estándares de competencias básicas y ciudadanas y con la ley 1620 de convivencia escolar de 2013 de acuerdo con un enfoque de interculturalidad y desarrollo sostenible.

3.MARCO NORMATIVO: EL CONTEXTO COLOMBIANO

Colombia es un país con un conflicto interno tan antiguo como la máquina a vapor o el telar de hilar. El actual gobierno se ha propuesto encontrarle una salida política mediante la negociación de una agenda que contiene cinco puntos: política de desarrollo agrario integral; participación política; fin del conflicto; solución al problema de las drogas ilícitas; y víctimas y verdad. El proceso se ha llevado a cabo en dos fases: la primera, en Oslo y la segunda, en la Habana. Por otra parte, los políticos trabajaron en una ley con la finalidad de definir disposiciones sobre el derecho a la paz . Así, pues, mediante la ley 1732 establecieron la cátedra de la paz como una iniciativa que busca promover la enseñanza de la paz en la educación básica y superior y la formación en materia de derechos humanos y resolución de conflictos, teniendo como contexto el proceso de negociación que se lleva a cabo en Cuba. No obstante, la cátedra de la paz trasciende los diálogos de la Habana. Se concibió y fundamentó antes de los acercamientos entre gobierno y los actores del conflicto armado “para corresponder, según el artículo según el artículo 2 de la ley 1732 de 1 de septiembre de 2014, al mandato constitucional consagrado en los artículos 22 y 41 de la constitución nacional” confiriéndole el carácter de obligatorio y para dar respuesta por otro lado, a la inmoralidad de la violencia, a la historia del maltrato y la vuelta permanente a la agresión.

¿Qué es la cátedra de la paz? Es la promoción de una cultura de paz y de los derechos humanos en Colombia. El artículo 1 de la ley 1732 lo enuncia así: “con el fin de garantizar la creación y el fortalecimiento de una cultura de paz en Colombia, establézcase la cátedra de la paz en todas las instituciones educativas de preescolar, básica y media como una asignatura independiente”.

¿Cuál es su objetivo? En el parágrafo 2 del artículo 1 el congreso de Colombia decreta: “la cátedra de la paz tendrá como objetivo crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible que contribuya al bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población”.

La cátedra en el parágrafo 3 de la ley 1732 se define como “un espacio de reflexión y formación en torno a la convivencia con respeto, fundamentado en el artículo 20 del pacto internacional de derechos civiles y políticos”, que afirma en los numerales 1 y 2: numeral 1: toda propaganda en favor de la guerra estará prohibida por la ley. Numeral 2: toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley.

El plan decenal de educación 2006 - 2010 a partir del artículo 14 de la ley general de educación de 1994, reglamentado en el decreto 1860 del mismo año y modificado por las leyes 1013 y 1029 de 2006, se definió que además de las áreas obligatorias, los establecimientos debían impartir formación en la educación para la paz, la justicia, la democracia, la solidaridad, el cooperativismo y en general, la formación de los valores humanos.

El plan decenal en el capítulo 1, “desafíos de la educación en Colombia”, tiene como tema: educación en y para la paz, la convivencia y la ciudadanía. Define 5 macroobjetivos, 45 objetivos, 6 macrometas, 59 metas y 97 acciones. Solamente enunciamos los 5 macroobjetivos dado su interés:

1. Inclusión, diversidad, diferencia, identidad y equidad.

2. Otros agentes educativos y relaciones con el entorno.

3. Educación en valores, participación y convivencia democrática.

4. Estructura y organización escolar.

5. Derechos, protección, promoción y población vulnerable con necesidades educativas especiales.

El parágrafo 1 del artículo 1 de la ley 1732 en lo atinente al desarrollo de la cátedra en la educación superior señala que en “observancia del principio de autonomía universitaria, cada institución de educación superior desarrollará la cátedra de la paz, en concordancia con sus programas académicos y su modelo educativo” a lo que el decreto reglamentario 1038 establece la responsabilidad de definir los contenidos curriculares, lo cual dependerá del nivel académico y de formación de sus programas, la orientación filosófica plasmada en sus estatutos y del perfil que hayan diseñado para sus egresados, entre otros aspectos.

  1. 4.MARCO OPERATIVO

El estado, los educadores y la sociedad, saben que educar para la paz es una tarea que no brinda resultados claros e inmediatos. Aún así, los parlamentarios colombianos han trabajado en aprobar una ley sobre como educar para la paz que contiene unas disposiciones sobre este derecho.

El decreto 1038 en su artículo 2 afirma que “la cátedra de la paz deberá fomentar el proceso de apropiación de conocimientos y competencias relacionados con el territorio, la cultura, el contexto económico y social y la memoria histórica, con el propósito de reconstruir el tejido social, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la constitución”. Esta es en nuestro sentir la joya de la corona de toda la normatividad de la cátedra. Son varias las razones que nos impulsan a afirmarlo. En primer término, el tema de las competencias y el proceso de apropiación de conocimientos. La exministra de educación nacional Cecilia María Vélez White en los “tiempos de la revolución educativa”, en una carta abierta sobre aprender en la convivencia escribió: “estamos convencidos que la educación es uno de los caminos que hará posible la paz. Si abrimos las puertas de todas las escuelas y colegios… y brindamos educación de calidad… damos la oportunidad de vivir y construir un país en paz. Desde el eje del mejoramiento de la calidad de la educación, contenido en el plan de desarrollo, hemos venido trabajando, en conjunto con maestros, catedráticos, académicos y profesionales de las más diversas disciplinas, en la formulación de unos estándares básicos que nos permitan desarrollar en nuestros niños no sólo las habilidades comunicativas, matemáticas y científicas… y tal vez lo más importante, competencias para ejercer los derechos y deberes de un buen ciudadano… unos ciudadanos que prefieran el acuerdo y el pacto, antes que las armas, para resolver conflictos”.

Esto no es de ahora, pero tuvo la exministra la visión hacia la cátedra de la paz, es más, el decreto 1038 en su artículo 5 dice: “a partir de 2016, el instituto colombiano para la evaluación de la educación incorporará dentro de las pruebas saber 11, en su componente de competencias ciudadanas, la evaluación de los logros correspondientes a la cátedra de la paz”. En segundo término, promover la prosperidad general. El literal b del artículo 2 del decreto 1038 entiende la educación para la paz, en uno de sus razonamientos, como construcción de equidad. Nosotros entendemos la equidad con la necesidad perentoria de no permitir desigualdades extremas que obstaculicen al ciudadano el desarrollo de las capacidades de influir políticamente y de ejercer su ciudadanía. En lo fundamental, eliminar los factores de la transmisión de una generación a otra de las oportunidades y no sólo estas, también de resultados que tengan como premisa eliminar las diferencias individuales. Tercero, el proceso de apropiación de competencias que fomentará la cátedra para la reconstrucción del tejido social, hará posible que el ciudadano actúe de manera constructiva en la sociedad democrática mediante el desarrollo, de al menos dos temáticas, como lo establece el artículo 4 del decreto: justicia y derechos humanos, resolución de conflictos, prevención del acoso escolar, dilemas morales, entre otros.

El estado de cosas será infructuoso sin la voluntad individual, o sea, sin la facultad de determinarse a algo, de querer, de elegir un modo de vivir la relación con los otros seres humanos. No hay que abundar en argumentos, la voluntad de los actores sociales y políticos, sobre todo estos últimos, han aprobado unos instrumentos jurídicos frente al desafío de la paz, aquellos primeros, han presentado un programa “soy capaz” en septiembre de 2014 en el que se propone a los colombianos sobre la necesidad de la reconciliación y de asumir desde lo cotidiano, nuevas actitudes para dirimir los conflictos en los que se descarte cualquier expresión de violencia.

Se vincularon 120 empresas del país, medios de comunicación, equipos de balompié, artistas, la iglesia y otras religiones. El programa incluye 5 pasos a internalizar:

  1. Soy capaz de reconocer que tenemos un problema y que el país puede estar mejor.
  2. Soy capaz de aceptar que soy parte del problema y también de la solución.
  3. Soy capaz de ponerme en los zapatos de los demás.
  4. Soy capaz de entender que es más lo que nos une de lo que nos separa.
  5. Por mi futuro, por mi familia y por mi país soy capaz… para demostrar que la paz carece de dueño y que es un derecho fundamental de todos los colombianos.

Ahora se trata de que a “nivel del individuo, el movimiento comience en su interior. Esto supone incorporar a la paz como actitud de vida y proyectarla en la familia, la comunidad y las instituciones políticas” ( Unesco ), por ello, al ser humano se lo debe definir como capaz de transformar el mundo y su propia naturaleza. El hombre ha creado la guerra y ha devenido en algo superior a sus fuerzas, hoy debe promover la unión de fuerzas capaces de influir en la población orientando su acción a la educación para la paz.

Leer 1241 veces