Una sonrisa de esperanza

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CJPor: Catherine Jaillier Castrillón

Hace unos días, escuché a una persona la siguiente expresión: “un Papado no se hace con sonrisitas”.  Sin embargo

debo decir, que la simpatía y el carisma, hacen una gran parte en el proceso de comunicación y en la posibilidad de acoger, creer e impactar con un mensaje. Es claro que una sonrisa no lo es todo, pero es muy especial ver lo que una sonrisa produce en el otro. Una sonrisa desarma y prepara para la posibilidad de diálogo, una sonrisa sincera rompe las barreras aún de los lenguajes verbales, una sonrisa hace parte del lenguaje corporal universal. Dice Desmond Morris en su libro El mono desnudo: “Me he demorado en la explicación de la sonrisa del niño; pero la sonrisa es, naturalmente, una señal de doble dirección. Cuando el niño sonríe a su madre, ésta le responde con una señal parecida. Ambos se complacen mutuamente, y el lazo existente entre ellos se estrecha por ambos lados”. Realmente, esto ocurre en el hombre cuando recibe una sonrisa sincera y no forzada; se crea un lazo entre ambos que permite sentir cercanía, confianza y amistad.

La sonrisa del Papa ha sido publicada en diversas revistas de todo tipo de público: desde el l´Osservatore romano hasta la revista Caras, diarios de todas partes del mundo; o bien todo lo que ha circulado por internet. Es decir, llega a lugares como consultorios odontológicos en sus salas de espera, en salas de belleza y estética, en medio de los lugares públicos más inesperados se encuentra algo sobre el Papa Francisco. Su sencillez, sus pequeños gestos, su profundidad teológica expresada en un lenguaje y con una claridad pastoral, su cercanía al hombre común, ha sido comprendido por la gente: creyentes y no creyentes.  Textos emotivos como los del joven Daniel González titulado “¿Vas a trabajar, Francisco?” se convierte en un referente  para otros jóvenes, que en el contacto con las redes, internet y diversos medios, se acercan a preguntar, a comentar y por qué no, a hablar del nuevo Papa.

Cuando se escribe en un buscador -Papa Francisco-, aparecen 69.800.000 en 0,26 segundos. Esto genera un impacto realmente grande en cuanto a comunicación y construcción de imagen pública. Si le llevó flores a la Virgen, pagó una cuenta, llamó al odontólogo, dio un saludo tierno a los niños, acogió enfermos, saludó con un gesto descomplicado (el puño cerrado y el dedo pulgar hacia arriba), en fin, un sinnúmero de pequeños signos que van sembrando la esperanza propia del Evangelio. El Evangelio vino para todos,  para todo raza, pueblo, lengua y nación; se manifestó con la sabiduría de los hombres, sino con la sabiduría de la Cruz. Esa es la esperanza que nace ante la presencia del Papa Francisco, la posibilidad de transformar el mundo, con el Reino de Dios, un Reino que es como un pequeño grano de mostaza.

Que sea entonces la sabiduría de Dios, la que permita que una simple sonrisa, sea la posibilidad de encuentro cara a cara, con la confianza de una madre a su pequeño niño, de los hombres y un Gran Servidor de Dios. 

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