¿Quién responde estos interrogantes?

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Mons  RicardoPor: Mons. Ricardo Tobón Restrepo

       Arzobispo de Medellín


Últimamente, se ha publicitado mucho que Medellín es la más educada, que es ciudad incluyente, que es modelo de urbe innovadora. Todo eso debe ser cierto, cuando lo repiten tanto. Nos alegramos por las cosas buenas que tiene y se hacen en Medellín. Pero, igualmente, sabemos y constatamos cada día que nuestra región es la más violenta del país, que pasan los años y no logramos aprender una convivencia pacífica, que en nuestros barrios nos estamos matando.


Ya he escrito y dicho, en varias ocasiones, lo que todo el mundo sabe: nuestro problema es muy complejo, está profundamente enquistado en la estructura social, no sirven soluciones simplistas, parciales y aisladas. Todos, gobierno, academia, mundo empresarial, instituciones sociales, culturales y religiosas, tenemos que comprometernos con la causa de la paz dentro de un plan de conjunto, debidamente concebido y adecuadamente liderado.


La prueba de que nos está faltando ese proyecto común y ese compromiso de todos son las preguntas que tantas personas se hacen sin encontrar una respuesta. Puede resultar útil recoger algunas de ellas:


1)    ¿Por qué los medios de comunicación no informan exactamente la situación de violencia que se vive en el área metropolitana de Medellín?
2)    ¿Por qué si alguien denuncia personas vinculadas con la violencia, éstas lo saben inmediatamente, exigen razones y toman represalias?
3)    ¿Por qué nadie logra hacer nada para que no se sigan vinculando niños y adolescentes a la guerra y no continúe la explotación sexual de niñas en medio del conflicto?
4)    ¿Por qué las cárceles, en no pocas ocasiones, en lugar de controlar la acción de los delincuentes son el lugar seguro para que ellos planeen y dirijan las acciones criminales y terroristas?
5)    ¿Por qué nadie llega al fondo de eliminar el vínculo entre narcotráfico y violencia, si, como ha dicho una fuente autorizada, el 97% de los asesinatos en Medellín se derivan del narcotráfico?
6)    ¿Por qué se sigue hablando de “micro-tráfico” cuando, según datos hechos públicos por los medios de comunicación, se trata de un “negocio” que en Medellín supera los dos billones de pesos al año e involucra a un 85% de la población juvenil de las comunas?   
7)    ¿Por qué no se aprovecha mejor la inversión que se hace en educación para que ésta vaya más allá de la transmisión de datos y se ocupe de lo esencial: enseñar a vivir y a convivir?  
8)    ¿Por qué circulan tantas armas modernas y sofisticadas; quién promueve ese negocio; con qué dinero se adquieren; quién adiestra para su manejo?
9)    ¿Por qué persiste un índice tan alto de impunidad; dónde están la verdad y la justicia; se puede permitir una explotación ideológica o económica del dolor de los que sufren?
10)    ¿Por qué está tan “barata” la “vida” en Medellín, hasta permitir que con muy poco dinero y sin mayor esfuerzo se pueda contratar el asesinato de cualquier persona en la ciudad y sus alrededores?
11)    ¿Por qué mejora la infraestructura pero los niveles de pobreza no bajan; por qué decimos que la ciudad va bien y la gente está mal?
12)    ¿Por qué la violencia se ha organizado como una verdadera y omnipresente empresa, con su gerencia bien localizada, que al fin de cuentas todo el mundo acepta y respeta?
13)    ¿Por qué si se sabe que sin la misión de la familia tal vez no sea posible la convivencia en una sociedad, no se protege de ciertos medios de comunicación, de ideologías adversas y de otros factores de riesgo esta institución natural y fundamental?
14)    ¿Por qué tantos viajan tranquilos en su barco de egoísmo y de codicia, sabiendo que sin una sociedad equitativa y pacífica finalmente su barco se va a hundir?
15)    ¿Por qué la Iglesia no logra con toda su acción evangelizadora una influencia más visible en la formación de las conciencias y en la reconstrucción de una sociedad moralmente enferma?


Estamos viviendo en estos días el recrudecimiento de la violencia, que periódicamente aparece en nuestra región, generando terror, pobreza y muerte. Se está pasando la hora de que actuemos todos con un plan integral y a largo plazo, porque los interrogantes enunciados sólo los podemos responder entre todos.  

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