El Papa Francisco y la Opción por los pobres

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GSPor: Gabriel Alexander Solórzano Hernández

Es innegable la cercanía que tiene el Papa Francisco con la Doctrina social de la Iglesia


la pastoral Social y la opción por los más necesitados de la sociedad, es sólo constatar su vida para darse cuenta de tal proximidad. En la doctrina social de la Iglesia entres sus principios, se encuentra además de la dignidad de la persona humana, el bien común y otros principios más y la consabida opción por los pobres, “Esta es una opción o una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia. Se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes” (CDSI 182) desde otra perspectiva ideologizada del razonamiento teológico se ha optado por agregar un contenido que agudiza tal principio, y es que además de ser opción es preferencial, asume un carácter exclusivista. Como si se tratara de una Iglesia sólo para los pobres, y entre los pobres, sólo los latinoamericanos.
Análogamente y  desde Siempre, el mensaje de la Iglesia ha estado con aquellos que tienen carencias, en especial, con los más necesitados de la sociedad, quienes no poseen bienes materiales. En sus orígenes en la tradición judaica y cristiana es notorio el apoyo a las viudas, huérfanos y desamparados, los pobres de Dios, situación que los focaliza en la  acción del pastoreo. La condición de pobreza además de lacerar la dignidad de la persona humana, limitar el desarrollo de los pueblos se constituye en el referente de la acción de los cristianos.
En la doctrina cristiana, la acumulación de riquezas propia del modelo neoliberal y capitalista, de igual manera, la negación a los trabajadores de la propiedad privada por parte del modelo comunista,  ha sido un tema de debate, puesto que el destino universal de los bienes debe estar encaminado hacia la solidaridad humana. Para la iglesia católica “El amor a los pobres se realiza mediante la lucha contra la pobreza material, y también contra las numerosas formas de pobreza cultural, moral y religiosa.” (Compendio del Catecismo 520), haciendo claridad que el fenómeno de la pobreza además de ser un hecho natural, también es una consecuencia de la falta de laboriosidad y de la inadecuada utilización de los talentos humanos. La riqueza y los bienes económicos no son reprobados en sí mismos por la Iglesia sino el mal uso que de ellos se hace, en tal sentido, la gran labor de pastoreo de la Iglesia se encamina, por decirlo de esta manera, a la redistribución equitativa de los bienes. En términos de la política contemporánea, a la justicia social sin el consabido estado de bienestar, ni las abstractas ideas que de justicia social  se piensan en la actualidad, como las presentadas en las teorías de la justica sea de carácter utilitario, liberal igualitarista, marxista analítica o libertaria.
Retornando al inicio del pontificado del Papa Francisco y la opción por los pobres, la senda iniciada por él iniciada, al retomar los fundamentos del pensamiento social de la Iglesia, prefiguran el regreso prístino en el que los pobres de Dios se convierten en uno de los pilares de su papado. Pobres que además de ser una preocupación del  Evangelio, le indican al Papa y a todos nosotros a la humildad, austeridad y la solidaridad. De allí que una de sus consignas sea “una Iglesia pobre y para los pobres”.
La Iglesia entendida como institución y como una agrupación de personas con un mismo interés en el que coinciden las intenciones y acciones,  no como una ONG más para los pobres, el Papa Francisco orienta a cambiar la perspectiva opulenta de algunos de sus sectores, en los que podría ser motivante de tal reflexión las palabras del apóstol Pablo a Timoteo, “Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe” (1 Tm 6,10) y a reinstruirnos a vivir  pobres, humildades y con gran deseo de justicia.
Todavía hay que hacer una precisión  más, el hecho de que el Papa Francisco hable de los pobres, no implica una ideología para los pobres y reconocerlos como el objeto central y exclusivo del pensamiento cristiano, mucho menos adherirlos a la ideología tomada del colectivismo marxista y el mensaje del Evangelio, por ello, considero que el Papa está lejos de reconocer que el verdadero poder de la Iglesia está en el servicio a los pobres, como afirmara Gustavo Gutiérrez, afirmación ésta que distancia al Papa entre quienes continúan hoy defendiendo la teología liberacionista latinoamericana como único referente de la liberación latinoamericana.
Lo cierto es que, si bien el trabajo ejercido por los Papas antecesores en materia de Doctrina social de la Iglesia, sin apelar al regionalismo liberacionista, siguen siendo invaluables  las encíclicas sociales del Papa Juan Pablo II, y del Papa Benedicto XVI y su conocida encíclica social Caritas in Veritate, el camino emprendido por el Papa Francisco entusiasma a quienes siendo seguidores del cristianismo católico, laicos y consagrados, profundizan en la Doctrina Social de la Iglesia, todo ello, debido a múltiples circunstancias, entre las que se destacan su formación de religioso, su cercanía y preocupación por y con la gente, su itinerario hacia una novedosa comprensión de la misericordia fundamentada en la vida de Jesús y a la invitación que desde Aparecida, siendo su redactor, en la que se invita a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida.

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