El miedo a ser superados en las organizaciones

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LewisPor: Lewis Charles Quintero Beltrán

 

La pobreza mental que se tiene en las organizaciones

para escoger sus directivos la cual raya con la estupidez pareciera que no es suficiente en estas, se le debe sumar también que estos directivos sufren del síndrome de Procusto; dicho Síndrome no es más que la incapacidad de reconocer en el otro las buenas ideas y el temor a ser superados por un subordinado lo cual es una sintomatología muy peligrosa en las organizaciones.

Se nombran directivos con una capacidad “menor que” la de su equipo de trabajo, situación que conlleva a que se presente el Síndrome de Procusto el cual es crítico para los entornos laborales; el portal  EXCELLENCE MANAGEMENT hace referencia en lo siguiente: Para reconocer mejor la figura del Procusto en una organización, suelo realizar una distinción entre dos modelos que tienen ligeras diferencias, ‘Conscientes’ e ‘Inconscientes’ de que lo son:

  • Inconscientes de que lo son: Directivos y mandos intermedios que no escuchan otras opiniones al entender directamente que su idea siempre va a ser la mejor y son los demás quienes deben adaptarse a ella.
  • Conscientes de que lo son: Directivos y mandos intermedios que reconocen entre sus subordinados a figuras que pueden hacerles sombra.

Pero para entender mejor este tipo de personajes que pululan en las organizaciones es necesario conocer algunos rasgos de su personalidad:

1.     Suponen que su capacidad de visionar la organización es tan clara que se fastidian cuando otro colaborador les dice que están equivocados.

2.     Tienen en su imaginario que se ponen en los zapatos del otro pero su EGO en realidad no selo permite.

3.     Invitan a ser tolerantes y hacen alarde de ello, pero su realidad es otra no permiten opiniones diferentes a las suyas.

4.     Sienten temor de aquellas personas que dentro de su equipo son proactivas y que tienen una mayor capacidad.

5.     Modifican su posición incluso llegan a argumentarla con las siguiente “los únicos que no cambian de opinión son Dios y los estúpidos”.

Las organizaciones que tienen este tipo de empleados encuentran que donde estos están el clima organizacional es estresante, estos directivos logran forzar las ideas al modelo impuesto por ellos, no tienen capacidad para delegar, ocultan los hallazgos que las auditorias o control interno muestran debido a su ineficiencia, exigen perfección la cual ni estos pueden alcanzar.

La dinámica de las organizaciones invita a que este tipo de directivos no ocupen los cargos que son cruciales para estas e incluso no permitir que estén en otros que no son de alto impacto, ya que pueden generar daños que como consecuencia traerá un clima organizacional difícil de manejar e insatisfacciones en las personas que están a su alrededor.

“El gran problema de muchas empresas es que tienen empleados en puestos de responsabilidad que han decidido (consciente o inconscientemente) que sus obligaciones no son las que les ha asignado la empresa, sino que su trabajo consiste en mantener su trabajo”.

 

 

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