Meritocracia o amiguismo en las organizaciones

Valora este artículo
(1 Votar)

LewisPor: Lewis Charles Quintero Beltrán

 

Es mejor una amistad que surge de un negocio que un negocio nacido de una amistad.

 

Hoy se reclama una organización justa en la cual la meritocracia sea una realidad, pero el escenario es que funciona mejor el amiguismo sin capacidades que la meritocracia para ocupar cargos, en donde las personas que logren ascensos tengan capacidades y competencias además de trayectoria y educación. Es común ver como el amiguismo en los distintos entornos empresariales ocupa el lugar de la meritocracia, con preocupación surge la siguiente pregunta que realiza Mari Gil Castaño: “¿son conscientes las empresas de la verdadera pérdida de valor = dinero y ética, que se genera, cuando permites que las personas que sustentan sus carreras en méritos, se vayan o sean despedidas, para poner a un amigote en el puesto?” Esta es una pregunta que es tan difícil de responder por parte de quien dirige que con seguridad justificara a los personajes que ha nombrado con respuestas absurdas y tontas.

 

Es claro que los directivos deben buscar resultados, pero en ocasiones lo hacen a unos costos elevados para las organizaciones, no les importa el daño que hacen al nombrar por amiguismo personas en cargos claves para el crecimiento de la organización. Pareciera que la meritocracia no es garantía de justicia y de ética, pero lo extraño es que la promulgan dentro de los valores organizacionales, pero es definitivo “la peor mentira es una verdad a medias” y esto es lo que ocurre en un alto porcentaje de las organizaciones se dicen verdades a medias. Es más justo alcanzar algo en función del mérito que en función del amiguismo, el apellido, la fortuna o peor aun cuando se tapan situaciones las cuales no convienen sean conocidas.

 

¿Por qué los directivos nombran a sus amigos, conociendo sus limitaciones?

¿Por qué los directivos permiten que dañen el nombre de la organización?

¿Por qué los directivos cuando conocen su desempeño el cual es perverso, los mantienen?

¿Por qué si se habla de meritocracia no se cumple a cabalidad?

 

Cuando se deja a un lado la meritocracia para pasar a los amiguismos, se escucha hablar de la soledad del directivo y en ocasiones terminan algunos hasta generando lastima, pero esto solo es la causa de las malas decisiones que toman al estar en un cargo no por capacidades sino por amiguismo. La realidad es que un directivo estará solo en cualquier organización cuando sus decisiones y acciones no son éticas, cuando los comportamientos sean inapropiados y cuando tenga una doble vara para medir, los amiguismos conllevan a encontrar muchos Moisés separando las aguas pero logrando que las organizaciones se ahoguen.

Es complejo definir un estándar de mérito, las organizaciones hablan con propiedad de la meritocracia pero la realidad es que la relación la hacen frente a los diplomas que tiene cada individuo aún sin tener capacidades para desenvolverse en respectivos cargos. Los directivos deben recordar que no solo es diplomas, también es el buen desempeño y los valores que se encarna frente a la organización.

 

Como persona que disfruto el ver creer las organizaciones, que defiendo la ética en la mismas invito a reflexionar en lo siguiente: cada uno de nosotros tenemos acciones que no son correctas en algún momento de la vida, esto por la calidad de humanos, pero cuando esto es por falta de capacidades y aunque conociéndolas las justificas, la verdad es que se tiene un grave problema y se debería dar un paso al costado y dejar el cargo, por respeto a la organización y sin duda por respeto a uno mismo.

 

María Gil Castaño hace las siguiente invitación al respecto del tema: “Sería bueno que todos aquellos que practican el amiguismo, en lugar de la meritocracia, fueran conscientes del daño real que causan a sus empresas, del daño real que se causan a sí mismos y que fuesen capaces de hacer autoanálisis para encontrar el verdadero motivo por el que están solos y son causa de mofa, claro que para eso, habría que tener carácter”.

 

Leer 510 veces