Colombia en miniatura

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omarPor: Omar Arango Otálvaro

La intención de éste texto es simple: contextualizar la sociedad colombiana

asumiendo como factor de caracterización los problemas sociales. En tal sentido, el enfoque de la desorganización social, "que los considera como productos del ciclo cambio-desorganización-reorganización, en tanto el cambio social origina problemas sociales, desorganiza las pautas y las relaciones establecidas, debilita las normas y los controles tradicionales y crea nuevas condiciones que no están contempladas en las reglas tradicionales" (Horton, 1978: 142), me servirá de guía.

No es una presentación de la Divina Comedia de Dante. Presentaré La Comedia Humana de Balzac, una Colombia en miniatura, por aquello de que la historia, como lo afirma Hegel, se repite como si dijeramos dos veces: unas veces como tragedia y otras como comedia.

En la sociedad de la racionalidad científico-tecnológica, el modelo económico mundial cambió hacia los años 70 con el consenso de Washington. En Colombia en los 90 con "el consenso del kínder". El modelo es un modelo exitoso. De hecho, el producto mundial bruto (P.M.B.) creció 2.5 veces en los últimos cincuenta años y el comercio internacional 4 veces. Hoy un trabajador europeo produce 20 veces más que un trabajador hace cien años, según Gómez Buendia. Para la "economía descalza", no obstante las anteriores cifras tan alentadoras y al afirmar que nunca se había crecido tanto como en las últimas décadas, sostiene igualmente, cómo se ha destruido el tejido social, generado crisis medio-ambientales, desastres naturales por la sobreexplotación de los recursos y la multiplicación de la pobreza y la miseria. En tal sentido, el cambio de modelo también generó la desorganización en su rostro sociopolítico. La protesta social y la resistencia a este estado de cosas se globalizó como se evidenció en Seattle y Washington, Davos y Niza, Portoalegre y Génova y muchos etcéteras.

En Colombia luego de los 90 la economía ha tenido un desarrollo alentador y dinámico, con altas tasas de crecimiento del P.I.B., En la década de los 90 el crecimiento del P.I.B. si se toma el período 93-98, fue en promedio de 3.2% anual. En el tercer milenio, específicamente el año 2006, el P.I.B. creció sin 6.94%. Para el año 2007 creció 8.09%. El impacto de este crecimiento, embargo, no fue alentador para el empleo. Por ejemplo, en el año 2007, la tasa de desempleo aumentó 0.22%. Afirmación equivalente puede hacerse con respecto a los índices de pobreza. Entre 2002 y 2006, la pobreza se sitúo en 45.1%. En 2007 fue estremecedor conocer la muerte de más de 40 niños en el Chocó, por hambre. El desarrollo no es para todos.            

La tarea que sigue es hacer una enunciación de los problemas sociales y hacer la presentación de las estadísticas de los grandes problemas de Colombia.

"La sociedad es una estructura formada por los grupos mayores: la familia, la economía, la educación, la política, la religión, y la recreación, interconectados entre si, considerados como una unidad" (Fichter, 1969: 147). En tal sentido, cada grupo aporta a la organización de la que forma parte estableciendo la correspondencia con las necesidades del organismo. Sin embargo, ésta noción de unidad funcional de la sociedad cabe ser relativizada y a su turno, empíricamente dudar del alto grado de integración según el cual el movimiento vital del grupo aportaría al conjunto de la sociedad. El haz de consecuencias observables configurarían los problemas sociales con un sistema de "valores" justificados por si mismos que perjudican los sostenidos por la sociedad y que se hallan en su raíz.

Una sociedad bien ordenada debe regirse por la ética de mínimos; lo que es igual: por los límites admitidos y aprobados por el sistema social y cultural. Pero no la tenemos.

Le prestaré a ésta afirmación un carácter operatorio y empírico en tanto que pone al descubierto las consecuencias en la estructura en las que están articuladas las personas y los grupos.

Voy a pasar a los hechos. Según la economía descalza, la economía es hija de la filosofía moral, tiene que transmitir valores, tiene que, a partir de sus modelos, humanizar y armonizar la sociedad. Hoy la economía está desmadrada. Ha concentrado la riqueza y los ingresos. En Colombia el 90% de la riqueza la acapara el 5% de la población. Un sólo individuo rico recibe cada segundo US$ 1.293, en tanto que, seis de cada diez colombianos reciben US$ 3 cada ocho horas.

La solidaridad y la justicia no están en la base de la economía, por lo que la redistribución del modelo no construye equidad. Somos el país más inequitativo de la región y el décimo en el mundo más desigual. El coeficiente Gini, se sitúa por encima de 0.57%. Nuestro modelo prorrico concentra los beneficios de la productividad y los redistribuye en favor de sectores de ingresos altos y del capital, modelo en el que se evidencia la supremacía del interés individual; en contraposición, las pérdidas se canalizan a los sectores pobres.

Un grave problema de éste modelo es la salud pública. Según Cecilia López Montaño, en Colombia la forma como se ha desarrollado la Ley 100, ha hecho de la salud un negocio y sus consecuencias son apenas obvias. El sistema de aseguramiento es hoy un oligopolio. El escenario no puede ser peor: los paseos de la muerte, la mala atención, la tutela como alternativa; con el agravante que nadie está contento: ni los usuarios, ni las aseguradoras, ni los prestadores de servicios, ni los profesionales de este campo. La reforma que se tramita hoy en el Congreso es resistida por la sociedad.

No está exenta la educación de este fresco. Se ha afirmado que le educación es el eje estratégico del desarrollo, de la productividad y la competitividad internacional. Que gobernar es educar. En Colombia hay 4’236.000 personas entre 17 y 21 años. 1’494.000 van a la educación superior. El déficit de la educación superior está por encima de los 12 billones. La cobertura es del 35.3% y se destina menos del 4% del P.I.B. en el sector. Casi 2,5 millones de niños y adolescentes están por fuera del sistema. El 18% de los niños de primaria abandonan la escuela, el 30% del campo desertan. De 100 matriculados en primer grado, sólo 33 terminan la secundaria. El promedio de escolaridad en Colombia es de 7.7 años, cifra que correspondió a los países desarrollados en los 70.

El valor de la justicia, como eje de las teorías éticas, no se ve reflejado en las estadísticas precedentes, por tanto, la justicia como igualdad de oportunidades, no compensa con las políticas gubernamentales este derecho fundamental y esta prioridad esencial. ¿Qué ha acontecido con el hecho de la escuela como canal de ascenso?. ¿Es un bien público o un servicio público?.

En orden a otras ideas, el bien común es el propósito último de la política en las sociedades políticamente organizadas. Como es de dominio público, en política se incurre en la búsqueda del beneficio de unos cuantos individuos o grupos afectando los valores en los que se sustenta la democracia. Las desviaciones en las que ha entrado la política en Colombia son innúmeras y están concentradas en la corrupción bajo distintas modalidades.

Consultando la página web País.com.co, en su edición del viernes 15 de noviembre de 2013, hallé que el Consejo privado de competitividad afirma: la política anticorrupción debe procurar la modificación de la forma en que el gobierno hace negocios; es decir, debe concentrarse en reducir los incentivos para pagar y recibir sobornos, y no únicamente en apretar los sistemas de investigación y control ex post.

En encuesta realizada por Transparencia por Colombia, los sobornos en Colombia van para: la política, 27%; justicia, 19%; servicios de permisos y registros, 16%; acelerar trámites, 49% y la única manera de obtener el servicio, 36%.

Yendo más atrás, El País, en su edición de mayo 22 de 2011, puntualizó que los recursos que se encuentran ‘embolatados´ por la corrupción en Colombia no se podrán cuantificar, en la medida en que muchos de los nuevos escándalos dispararon las cifras que el país pierde por este concepto. Y continúa afirmando, si bien (el anterior) Ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, al hacer su defensa del proyecto de estatuto anticorrupción, dijo que anualmente el país perdía más de 6 billones, esta cifra se quedaría corta ante la nueva realidad. Así, la Contraloría General de la República advirtió que sólo el escándalo del ‘carrusel ‘ de la contratación de Bogotá podría ser superior a los 2.2 billones, mientras que el gobierno, al destapar la ‘olla ‘ de la salud, dijo que ésta podría ser superior a los 4.2 billones, cifra que aumentará, según lo argumentó el senador del Polo, Jorge Enrique Robledo, quien aseguró que ésta puede ser del orden de los 8 billones. Hoy, 2015, se calcula en 12 billones.

Dada la anterior exposición del asunto, tengo el siguiente corolario: En términos generales la política debe promover la inserción de una ética humanista en la concepción y la práctica de los grandes fines sociales como se puede intuir en los “hechos del callejón”. Siguiendo al filósofo Kant, el político moral debe entender los principios de la habilidad política de modo que coexistan con la moral. Y agregaría con Victoria Camps, “la ética es la que juzga la ley y la que orienta su interpretación”. (Camps, 1994: 16). En este orden de significaciones, el político moral debe promover una ética (humanista) que juzgue la ley, que oriente su interpretación, de modo que los principios de la habilidad política coexistan con la moral en la práctica de la política para el logro de los grandes fines sociales. Pregunta obligatoria, por tanto, ¿cuáles serían los criterios en los que se debería apoyar la ética para juzgar y orientar la interpretación de la ley para el logro de los grandes fines sociales? En una democracia como la nuestra, amparada por la Constitución Política de 1991, son los valores definidos por la Carta, de obligatorio cumplimiento, puesto que orientan el mandato que los colombianos les hemos dado a quienes hemos elegido para gobernarnos en búsqueda de lo que conviene a cada quien, pero que beneficia al bien común.

El poeta ha afirmado que el niño es el futuro del hombre. ¿ Qué situación viven los niños colombianos en su país? Más de 2 millones están en el mercado de trabajo, explotados, abusados y sin escolaridad. Según el Dane, los niños de 0 a 5 años en un 35% nacen con el peso inadecuado. Para la Fundación Éxito, el 35% nace con un peso por debajo de 3.000 gramos y agrega, tendrán hambre en el primer año y también en el segundo; en los primeros mil días, su cerebro se habrá desarrollado entre un 30% y un 50%, nunca aprenderán a multiplicar, ni dividir y jamás irán a la universidad. Uno de cada 8 niños de 0 a 5 años, padece de desnutrición crónica y uno de cada 4 tiene anemia.

Es objeto de preocupación igualmente la mortalidad en la niñez como un indicador de las condiciones de vida por la falta de nutrición adecuada y de atención sanitaria. La tasa de mortalidad en 2010 ha sido de 18 por cada 1000 nacimientos.

La concepción que la Sociología del siglo xix formuló sobre la familia me conforma. Afirma: La familia es una unidad de relaciones y estatus. Pregunta, ¿hasta dónde, o qué límites o explicaciones, o hasta dónde se puede sostener ésta concepción en Colombia? Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, los principales indicadores en Colombia a 2010, muestran que el 34% de hogares tiene como cabeza a una mujer. El 56% de niños menores de 15 años vive con ambos padres. El 30% vive sólo con la madre. Un 3% vive sólo con el padre. Un 6% no vive con ninguno de los dos. En lo tocante a la mujer, el 26% es víctima de la violencia verbal de su esposo, el 37% sufre violencia y un 10% ha sido violada por él.

La perspectiva moral de la familia se insinúa fracturada y los riesgos sobre la socialización de sus miembros “ cruza la línea roja “ y son altos. Ambos elementos, y no sólo ellos, son claves para analizar las relaciones constitutivas internas de la familia.

Todo lo mencionado en éste ejercicio sobre la “ Colombia en miniatura “ son parte del contexto que dan cuerpo a nuestro otro “ contrato social “ en una compleja red de problemas sociales, cuya base está configurada por la desviación y la enfermedad. Nos hemos olvidado de la conformidad sociológicamente hablando o de la adaptación, dirían los Psicólogos. En cualquier caso, el interés del Trabajador Social en las áreas de intervención aludidas en los diferentes escenarios y contextos, debe estar iluminado, no sólo con investigaciones instrumentales, sino también, y sobre todo, con investigaciones expresivas; quiere decir: portadoras de claros valores éticos para contribuir con el diseño de una política social que sugiera al estado la construcción de políticas públicas que enfrenten tales problemas en el marco general de la democracia y la justicia. ¡Que cambien los dioses para que todo cambie!      

 

Referencias bibliográficas

CAMPS, Victoria (1994 ) Los valores de la educación. Grupo Anaya. España.

FICHTER, Joseph ( 1969 ) Sociología. Herder. Barcelona.

HORTON, Robert (1978 ) Introducción a la Sociología. Ateneo. Buenos Aires.

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