Ciudad Tecnológica

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vhgPor: Víctor Hugo Gómez Yepes


El ser humano  por su naturaleza  racional es esencialmente un ser tecnológico, en tanto

ha desplegado sus habilidades para superar creativamente las restricciones impuestas por el medio natural, mediante el uso de la técnica, luego de la tecnología y, ahora en nuestros días, de la tecnociencia. La tecnología –acudiendo a  Ortega-es una forma de ser del hombre.
El desarrollo tecnológico es una evidencia histórica de la necesidad de humanizar el medio, a través  de la capacidad del ser humano para diseñar instrumentos y artefactos destinados a modificar el entorno con el propósito de optimizar recursos naturales, crear mejores condiciones de trabajo e incrementar los niveles en la  calidad de vida. El hombre no se adapta al entorno, lo transforma. El interés primordial de la  tecnología -dominio y control de la naturaleza-, está trastocado profundamente en nuestra época por los inéditos caminos que está recorriendo la tecnociencia, motivada más por el afán  de penetrar los códigos fundamentales de la vida y animada por fines tan diversos como  mejoramiento,  modificación y  manipulación genética. Con la tecnociencia, y el despliegue vertiginoso de las nuevas tecnologías, estamos de cara a  nuevos conceptos de realidad, de naturaleza, de  vida, de muerte, de sociedad, de ciudad y de cultura. Estamos a punto de traspasar los límites de lo natural y de redefinir sustancialmente los vínculos sociales básicos.
Nuevas Tecnologías.
En las últimas décadas, como expresa José Luis Molinuevo en: Humanismo y Nuevas Tecnologías, se hace patente la emergencia de otras formas tecnológicas  con las que ya no se trata de intervenciones sobre la realidad sino de la creación de una nueva.
En efecto, las nuevas tecnologías modifican el clásico interés de control de lo natural,  por el de manipulación y creación de una nueva naturaleza. Creo que sería muy útil precisar de modo sintético cuáles son las tecnologías más relevantes, para posteriormente analizar los efectos que desencadenan en la época actual, denominada “era global de la racionalidad tecnológica,” por su impacto directo en nuestras vidas, sociedad, economía y  cultura.
1. Biotecnología.
Protagonista indudable de las investigaciones actuales por la tremenda capacidad para intervenir y modificar las estructuras básicas que definen las condiciones de vida en el planeta. El núcleo central de la bio-tecnología es investigar el ADN de  los seres vivos con la finalidad de intervenirlos, aislarlos, mejorarlos, recombinarlos o manipularlos mediante instrumentos tecnológicos, permitiendo que el acervo genético se pueda utilizar como materia prima.
La biotecnología ha logrado crear organismos transgénicos o genéticamente modificados como plantas y animales, con la finalidad de obtener resultados más lucrativos, o seres vivos más resistentes. Actualmente uno de los casos más destacados tiene que ver con el cultivo de vegetales transgénicos destinados a la producción de combustibles, con resultados alarmantes en el precio de alimentos básicos.
La biotecnología en el ser humano se centra particularmente en: el genoma humano, la ingeniería genética y clonación, y  la criogenia.
El acelerado proceso de desarrollo de esta actividad estimuló la aparición de la bioética, como instrumento orientador sobre el ejercicio responsable de quienes investigan  en estos campos.
“No todo lo que es tecnológicamente posible es éticamente legitimo” Victoria Camps.
2. Realidad Virtual.
Los artefactos tecnológicos virtuales estimulan la creación de realidades simultáneas a la física. Son fundamentalmente tecnologías que integran imagen y velocidad, estimulando  en los jóvenes un nuevo tipo de inteligencia denominada Dromología o inteligencia veloz de superficie.
El uso exponencial de estas tecnologías, está configurando las denominadas sociedades virtuales o a distancia. Son nuevas  identidades sociales que vienen diluyendo las instancias primarias de socialización que han entrado en crisis -es necesario repensar la familia y la escuela-. En los países más desarrollados se entrecruzan sociedades virtuales, ciudades a distancia-telépolis -(Echeverría) y cultura líquida (Bauman) que profundizan los niveles de hiperindividualismo y soledad.
3. Nanotecnología o Nanociencia.
Su raíz Griega significa ciencia aplicada de lo pequeño-enano-, desarrolla materiales a escala menor que un micrómetro.
Es uno de los logros más destacado de las tecnologías de frontera, en la medida en que ha logrado el diseño de procesos y artefactos tremendamente pequeños pero altamente eficientes. Permite procedimientos quirúrgicos no invasivos, el desarrollo de nuevos materiales y la miniaturización de instrumentos de uso cotidiano.
4. Tecnologías de Información y Comunicaciones.
La configuración de las identidades sociedades actuales está poderosamente determinada por el  uso de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC), cuya importancia radica  más, en la emergencia de otros modos de relación social-comunidades virtuales-, nuevos modelos de comunicación entre las personas, nuevos lenguajes, otros paradigmas de racionalidad epistémica-dromología y ensamblaje entre concepto, imagen y sonido-, nuevas composiciones de ciudad-micrópolis y  telépolis-que son expresiones de formas renovadas de imaginarios juveniles urbanos,  que en los artefactos mismos.
Las TIC han estimulado de modo potente el surgimiento de nuevos tejidos  sociales que operan como comunidades virtuales en red, transformando necesariamente los vínculos,  lazos y Canales de comunicación. En una sociedad red se privilegia más la información que el diálogo, el encuentro con los otros se está tornando con mayor frecuencia on line, el sentido de lo público y de lo comunitario  se hace cada vez más frágil y precario.
La Ciudad tecnológica.
El desarrollo exponencial de las nuevas tecnologías modifica estructuralmente la ciudad;  conceptualmente se agencia a telépolis como expresión  de lo distal o la ciudad que se torna distante, de sociedades que dialogan en red, de encuentros en ágoras digitales, de autopistas de información. Pero, el concepto de ciudad tecnológica va más allá de de espacios urbanos redefinidos por TICs, se refiere en esta otra acepción a territorios de producción de conocimiento (Ciencia, tecnología, innovación).
Las Tecnópolis son los centros urbanos en los que se desarrollan las tecnologías de nuestra época. Se caracterizan por trabajar de modo intensivo con I+D+I, es decir, son lugares altamente especializados en Investigación, Desarrollo e Innovación, con un rol preponderante la Educación como estrategia para apalancar la nueva Economía basada en el capital intelectual.
Adicionalmente, y en una dirección complementaria a los trabajos de Edward Glaeser, Manuel Castells, Peter Hall, David Rosenberg… sobre el agenciamiento de las tecnologías como formas de producción  económicas de las tecnópolis, es impostergable para disciplinas humanistas, sociales, para la Arquitectura, la economía… repensar la ciudad, la que habitamos  millones de seres humanos, en tanto sus estructuras fundamentales están potenciando otras formas de ser de los humanos, es decir, la tecnología está modificando nuestras relaciones con los otros, está creando otros vínculos de comunicaciones, otras formas de habitar lo urbano. Urge explorar conceptualmente cómo se están tejiendo los hilos de las ágoras digitales, de las ciudades distales. Hoy, retornando a Ortega, el hombre habita una ciudad que es una sobrenaturaleza, pero requiere de nuevas categorías epistemológicas. 

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