La opinopatía

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Por: Andrés Úsuga Marín

 

Con este breve artículo, pretendo esbozar (pero no agotar el análisis)

 

un fenómeno que hoy abruma nuestra sociedad en todos los medios informativos y en especial en las redes sociales, fenómeno este que de manera arbitraria y subjetiva he denominado OPINO-PAT-ÍA. En primer lugar quiero informar al lector que la partícula “patía”, según su etimología significa padecimiento y enfermedad, la cual, tiene combinada una composición léxica de dos partículas griegas: phatos, de padecer y sufrimiento, más el sufijo ía, de acción y cualidad.

 

Pues bien, he observado que el país viene padeciendo desde hace un buen tiempo esta dolencia, que viene en ascenso con el avance tecnológico de las redes sociales, aumentando también el número de OPINOPATAS.

 

Las redes sociales convirtieron en erudito (sabelotodo) a todo el mundo, el síndrome de prima dona que se viene viviendo es realmente frenético y no vemos realmente que tienda a decrecer, muy por el contrario vemos con preocupación que va in crescendo.

 

El efecto de Dunning-Kruger[1] (es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real.) se está generalizado y se llegó a una mezcla explosiva con las redes sociales, en especial Facebook y twitter, donde, la posibilidad de acceder a un computador y un cierto grado de anonimidad que da un teclado sin necesidad de cámaras o de respaldar sus posturas u opiniones en estudios, investigaciones o experiencia, vienen afectando -en mi concepto- de manera significativa el crecimiento de esta sociedad.

 

-Se opina a favor del aborto, sin conocer el dolor fisico y psicologico de la mujer que se lo ha practicado, bien, por la imposibilidad física de sexo o porque no se ha tenido la experiencia real y solo es una bandera cool o nice. Se opina sin haber visto una ecografía y haber escuchado los latinos del corazón del feto, la persona a la que con el aborto se le acaba la vida.

 

-Se opina en contra del matrimonio, sin nunca haber contraído nupcias o haber acompañado a una pareja a superar sus dificultades, como lo hacen tantos sacerdotes. Muchos opinan desde la visión del mero espectador que cree saber cómo es, pero no se ha atrevido a vivirlo, a sentirlo, a sufrirlo e incluso a disfrutarlo.

 

-Se cree opinar sobre guerra (más bien conflicto), sin siquiera haber tenido el riesgo, el peligro o la zozobra de sentir cerca el combate y por supuesto porque palabras como paz o reconciliación son muy vendedoras, muy lindas y muy acogedoras, pero de hecho sin tener a nadie que perdonar porque no han tenido conflictos de un nivel similar. En palabras claras, perdonan por daños que no han sufrido.

 

-Se opina sobre militares y policías, sin haber portado nunca un uniforme, por la razón que hubiera sido y creen que la versión que alguien (generalmente un catedrático sesgado, desinformado o con una seria animadversión) les dijo, se les convirtió en verdad absoluta y sin investigar más allá de lo evidente, se atreven a denigrar de instituciones completas, de su historia, de sus crisis y complejidades, generalizando e incluso insultando y vociferando contra las mismas y sus integrantes en veces por un episodio con algún agente de la ley y peor aun confundiendo militares con policías y metiéndolos a todos en la misma bolsa de animadversión.

 

-Se opina sobre derecho y jueces, sin haber tomado un código en sus manos, sin haber hecho una norma, sin haber sido objeto o sujeto de un proceso en cualquier jurisdicción, sin haber contratado un abogado y por supuesto sin conocer las dificultades que se viven al interior de un proceso. (Por eso cuando al fin lo necesitan, regatean como si fuera una compra al granel en una plaza de mercado) se habla incluso hasta en broma sobre los abogados pero no cuentan las dificultades que estos tienen con clientes difíciles y hasta sin honorarios que se quedan habiendo trabajado honestamente.

 

-Se opina sobre política de partidos o electoral, sin haber participado en ella, sin haberla estudiado( o la historia política o la ciencia política), sin sentir la decepción el día de una perdida en una campaña muy trabajada, ni el triunfo placentero cuando se lograron los objetivos, sin conocer que hacen los políticos los días que no están bajo la luz de las cámaras de televisión y sin saber que sacrificios personales hacen ni lo que arriesgan por el trabajo que se atrevieron a hacer, de hecho no falta el que habla de ella y ni siquiera ejerce el derecho al sufragio, sin haberse hecho contar y sin saber lo que cuesta ( y no solo en dinero) una campaña por pequeña que esta sea.

 

-Se opina sobre una iglesia (cualquiera que sea ella), sin haber asistido a uno solo de sus templos o sus ritos, creyendo que se conoce la misma, sin leer un solo párrafo de su libro sagrado y juzgando a toda una comunidad creyente por el error de unos de sus pastores o incluso por los errores de alguien que dice abiertamente que profesa dicho credo sin prueba alguna de dicha pertenencia.

 

-Se opina sobre Dios, sin nunca haber sentido su presencia y precisamente se critica a quien dice haberlo hecho, adicionalmente se les tilda de fanáticos, de bobos, de irracionales, sin respetar las creencias de los demás, pero al mismo tiempo pidiendo tolerancia y respeto por la diferencia.

 

-Se opina sobre educación, quien a duras penas pasó por las aulas, pero nunca ha preparado una clase ni una conferencia, quien nunca ha preparado o calificado una evaluación, quien no se ha enfrentado a un grupo hostil o un mediocre altanero o a la laxitud de las directivas de cualquier institución cuando empezaron a ver más que estudiantes, a clientes en las aulas de clases.

 

-Se opina sobre trabajo, no habiendo generado un solo empleo, no habiendo creado una sola empresa, sin saber que duro es ser jefe y más en un país donde la legislación o peor aún sus jueces en veces favorecen el trabajador perezoso y malintencionado, por sobre el empresario serio y responsable.

 

-Se opina de economía, incluso de macroeconomía y ni siquiera manejan la de sus propios hogares, bien, porque no han salido del manto de sus padres o porque no lo hacen nada bien con el sueldo que reciben o ni siquiera reciben aun, por estar en el rebusque diario para subsistir y no entender la autogestión o el emprenderismo.

 

-Se opina sobre conflictos armados, habiéndolos visto si acaso por televisión, por libros, por conferencias, por la versión de un educador o de un video de youtube o una película “muy interesante y muy seria”, pero adicionalmente, posando de que aquí todo el mundo entonces se puede considerar víctima, por el simple hecho de habitar en el país mientras vivíamos las hostilidades que nos sometieron a padecer ciertos delincuentes.

 

-Se opina sobre salud, sin nunca haber trabajado en ese sector, sin conocer lo difícil de estas profesiones sin saber un ápice de las dificultades del sector y solo repitiendo como loros la versión que alguien les conto sobre algo y que ni siquiera investigaron para poder vomitar todo su odio contra alguien, pero sin poder sustentar dichas afirmaciones en documento o información alguna.

 

-Se opina sobre arte o sobre cultura, sin haber pisado un museo, un teatro sin haber asistido a un concierto, sin conocer una exposición ni un recital, criticando artistas sin saber un poquito de técnica vocal o de solfeo, sin saber que es enfrentarse a un público grande o pequeño, pero en veces pendiente de la equivocación o del bache que se presente para silbar inmisericordemente.

-Se opina mal de músicos, sin haber compuesto nada, sin saber que es una acorde, sin interpretar un instrumento, sin haber vendido un disco, ni por supuesto comercializado un concierto.

 

No es lo mismo, que a uno le agrade algo, le guste, lo aprecie en su “real” valor, a saber, a conocer, a entender la dinámica del tema, del sector, de los trabajos, de los individuos; es muy irresponsable en esta super-explosión de información a la que nos tienen sometidos las tics en OPINAR, pontificar, presumir, alardear y demás verbos que ni para que mencionar sobre temas que no conocemos sino superficialmente.

 

Por último, les voy a mencionar un ejemplo que es muy pertinente y actual, con el proceso de paz; no sé de donde sacamos la idea que en Colombia, ingenieros, médicos, deportistas, artistas (cantantes, actores, pintores, escritores), sacerdotes, e incluso abogados, contadores, economistas, geógrafos, administradores, odontólogos, filósofos, sociólogos, antropólogos, arqueólogos y todo tipo de profesionales sin preparación, sin experiencia o sin investigación alguna en los temas que rodean esta temática, podíamos opinar sobre la paz y la guerra.

 

Estos son temas tan importantes para todos los colombianos, que se entiende claramente que se quiera participar, se quiera aportar, se quiera estar en la discusión pública, pero de allí a que ya nos presentemos, posemos o funjamos como expertos, eruditos, especialistas…Es como si yo pudiera opinar de futbol profesional por el simple hecho de que me gusta mucho y voy al estadio, yo a lo sumo, aliento, apoyo, me duelo de jugadores, técnicos o de las directivas del equipo pero de ahí a opinar sobre futbol, eso lo dejo a los periodistas deportivos, aunque en su mayoría sufren de este síntoma de superioridad, incluso moral y opinan de lo divino y de lo humano….sobretodo de Política y de políticos .

 

Por eso hago un llamado a que el que quiera opinar, sentar una posición, postura, línea o incluso si quiere insultar, vociferar, pontificar, dictar cátedra sobre una materia, primero prepárese, lea, analice, compare, profundice, pregunte, vuelva a estudiar, busque las fuentes más autorizadas, respete la experiencia, las investigaciones, los libros, los documentos, los artículos científicos, las tesis y no solo se deje influenciar por memes, post, hashtag, artículos de prensa, opiniones de locutores de radio o televisión -de pronto con menos estudios que usted- (busque sus perfiles) y busque también los recorridos o estudios de los llamados “analistas políticos” que en veces no tienen ni un título de bachiller encima.

 

La sabiduría popular es muy importante, muy graciosa, muy entretenida pero no puede ser el referente para que personas formadas o no en los temas, vayan disparando opiniones irresponsables que generan confusiones, e incluso en algunas ocasiones hasta tragedias por bullying o por pánicos injustificados.

 

Respetemos todas las profesiones y oficios, cada una tiene su ciencia, su arte, sus dificultades, sus intríngulis, sus sufrimientos y sus éxitos, por favor, dejemos la OpinoPatía que nos agobia y que nos hace creer que tenemos el derecho a opinar de todo. Aprovechemos cualquier ocasión para quedarnos “calladitos”, aprendamos y valoremos a los otros y a cada uno en su arte, oficio u profesión.

 

En una siguiente ocasión les hablare sobre la irresponsabilidad de recibir y ofrecer un cargo público o privado sin estar preparado para el mismo.



[1] http://www.thecult.es/tercera-cultura/el-efecto-dunning-kruger-por-que-los-tontos-se-creen-inteligentes.html

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