Sociedad paisa: imagen expuesta por los medios de comunicación

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MelissaPor: Melissa Cardona Sánchez



Ciertos medios de comunicación emiten información sobre sociedades y regiones determinadas,

que en ocasiones proyectan una imagen generalizada de algunas realidades. Es lo que el autor Ignacio Ramonet explica como la desaparición del horizonte real, ya que los medios pueden aprovecharse de ciertas problemáticas para crear realidades y conceptos de sociedades que se venden como mercancías y que inducen a la publicidad a caer en falsos estereotipos sociales (Ramonet, 1983). De acuerdo con lo anterior, la sociedad paisa ha sido estigmatizada por diversas publicaciones que evocan a problemáticas sociales y negocios ilegales, los cuales recaen en una parte de la población pero se comunican como regla general. Este enfoque sesgado, termina degradando la imagen de dicha colectividad, construyendo una percepción poco ética de los individuos que la componen y atrayendo consumidores del extranjero viciados por mercados ilícitos, hecho que genera un mayor deterioro de la problemática y un interés por negocios de dudosa ética, representados en un consumo ideológico de mala reputación (percepción mundial), que jalona un consumo ilegal por parte de los turistas que llegan a la ciudad de Medellín.

     Ahora bien, al tocar el tema de la ética y la ausencia de ella, se irrumpe en una cuestión crítica, sobre todo cuando tiene efectos en una comunidad. Etimológicamente la palabra ética, derivada del término “ethos”, significa carácter o forma de ser, por lo tanto, forjarse el carácter es un factor fundamental para el afrontamiento de la vida y la toma de decisiones que involucran al individuo y su entorno. En referencia a ello, Adela Cortina explica que la ética orienta la acción humana hacia el camino del buen obrar utilizando la racionalidad y el carácter, por ello antes de tomar una decisión se debe reflexionar en las posibles consecuencias para tomar la vía de acción más adecuada (Cortina, 1994). Pese a lo anterior, ciertos medios de comunicación no reflexionan sobre el papel ético y responsable que deben tener con la información que manejan, por lo que algunas de sus acciones generan descontento y se catalogan como malas obras; tal es el caso del maltrato a la imagen de la sociedad paisa, en el cual no se piensa en las posibles consecuencias de generar una mala reputación.

     Aunque algunos temas informados son ciertos, se cuestiona la forma como son presentados a la opinión pública y la generalización que se hace de ellos, hecho que indirectamente le está generando un marketing de mercados ilícitos a la ciudad de Medellín, el cual le atrae consumidores y le incrementa los problemas sociales. A pesar de esta imagen negativa, cabe rescatar que los paisas también tienen una idiosincrasia respetable, un talante que les permite triunfar y ganar protagonismo en otras materias merecedoras de orgullo: deportistas de alto rendimiento, cantantes reconocidos, grandes pintores, científicos, desarrollo de ciudad, entre otros, que dan cuenta de una cara diferente de la moneda, a la cual los medios de comunicación no tienden a darle protagonismo.

     Entre tanto, algunos medios prefieren lanzar documentales y artículos caracterizados por criticar a esta sociedad o crear estereotipos como la narco-estética o las réplicas humanas de Pablo Escobar y Natalia París. Tal es el caso de artículos como el de la revista colombiana Soho, titulado “Contra las paisas”, con el cual ya se puede deducir un contexto negativo. Este se enfoca en una crítica destructiva hacia las mujeres paisas a través de características peyorativas como montañeras, lobas, gordas, bozudas, neuróticas, entre otras, y a su vez hace referencia a una gastronomía caracterizada por ingredientes grasosos, mujeres poco expresivas, hipérboles hirientes sobre su fertilidad y peso y una belleza poco agraciada en su originalidad, la cual se oculta bajo las cirugías plásticas que supuestamente caracteriza a “todas” las mujeres de dicha sociedad, hasta el punto de apodar su región geográfica como “Silicona Valley” (Orrantia, 2012).

     Este artículo es tan carente de fundamento, que incluso declara que a las paisas les falta “cultura”, por lo que sería importante preguntarse si su autor sabe lo que significa este concepto. Pareciera que se refiere a que la cultura es exceso de sabiduría, estilo, garbo o buenos modales, cuando en realidad la cultura, definida por Clifford Geertz, es un sistema ordenado de significaciones y símbolos por medio de los cuales se concibe el mundo, se expresan sentimientos y se formulan juicios (Geertz, 2003); teniendo en cuenta lo anterior, nadie carecería de cultura sino que cada sociedad poseería una en particular, correlacionada con sus propias creencias, costumbres y simbologías.

     Desde este punto, puede notarse como al informar sobre un tema que ni siquiera se conoce, se difunden y generan prototipos de identidades sociales erradas que arrasan con la honra de una sociedad al ser sustentados por una descripción subjetiva de autores a quienes la ética y responsabilidad social pareciera no importarles. François de La Rochefoucauld tiene un famoso proverbio que bien puede aplicarse a este caso: “existen tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse”, de acuerdo con esto, ciertos medios propagan información polémica en su afán de lucrarse, aunque no sepan del tema o modifiquen la realidad. Es fundamental ilustrarse racionalmente y pensar en las posibles consecuencias de informar mal lo que se sabe para que personas foráneas no ratifiquen una realidad distorsionada.

     Cabría deducir que este tipo de artículos se convierten en productos exitosos ya que con su tono burlesco pueden ser apetecidos por cierto tipo de lectores y desde que la sátira sobre una sociedad garantice la venta (aunque lo que se diga sea exagerado e incluso falso), ciertos medios de comunicación no consideran su publicación como un acto equivocado, sobre todo cuando el mismo medio es quien alienta a realizar un especial sobre odios regionales, en el que las mujeres de cada región (costeñas, cachacas, caleñas) también merecieron su propio artículo. La duda que surge es ¿Hasta qué punto es ético denigrar de una sociedad solo porque tal distorsión genera polémica, adeptos y rentabilidad? ¿Desde cuándo generar odios regionales se volvió un negocio?

     También, existen reportajes fotográficos como el de Manuela Henao, quien registra la opinión de diferentes mujeres paisas acerca de la belleza y las retrata en un foto-ensayo llamado “Beauties”, en el cual concluye que las mujeres de Medellín crecen en una sociedad guiada por una “narcocultura” (como ella lo menciona) que viene de años atrás, en la cual las mujeres eran vistas como objetos de decoración y las cirugías plásticas se convierten en un “regla a seguir” (Henao, 2015). Por su parte, el periódico británico “The Guardian” decide incluir este reportaje en una de sus secciones y lo denomina “Teen liposuction and busty pinatas: narcoesthetics in Colombia – in pictures” con el cual le da una variación al estigmatizar el estereotipo de la belleza bajo el parámetro de la “narcoestética”, no solo de las mujeres paisas sino que lo extiende indiscriminadamente a todas las colombianas, según el título asignado al reportaje (The Guardian, 2015).

     Aunque las historias son reales y existe un gusto por este tipo de cirugías en algunas mujeres paisas, no se puede interpretar como una idea generalizada de belleza ni como una “narcocultura”, ya que no todos los motivos de las cirugías estéticas tienen que ver con el narcotráfico, no todas las paisas se someten a estas cirugías y Medellín o Colombia no es el único lugar del mundo en donde esto se practica, hechos que deslegitiman el factor cultural. Por otro lado, la polémica que generó este reportaje puede dar cuenta de que no todas las paisas o colombianas se sienten identificadas con tal ideal de belleza, en consecuencia, generalizar en toda una población puede menoscabar la verdadera identidad de una mayoría, sobre todo cuando la información suministrada genera un idea denigrante de la mujer en esta región y hace que los turistas lleguen atraídos por la supuesta narcocultura o narcoestética, lo cual termina convirtiendo al sexo en un negocio atractivo y rentable para “algunas mujeres”.

     A esta oleada de artículos que no dejan muy bien parada a la sociedad paisa, se le une el reportaje titulado “Virgins for sale in Colombia in world's biggest brothel” del reportero Guillermo Galdos, el cual fue publicado en Canal 4 un medio privado del Reino Unido.   En este se informa que los años de violencia desde el famoso narcotraficante Pablo Escobar han dejado una huella de criminalidad y violencia en Medellín, notifica del surgimiento de bandas criminales que controlan negocios como el narcotráfico, la extorsión y la trata de personas y tilda a la ciudad como un lugar utilizado para el flujo de dinero fácil. Adicionalmente, informa como los mafiosos pagan millonadas por sexo generando un apetito por la prostitución, hasta el punto de mencionar la siguiente frase: "si se pone un techo sobre Medellín sería el mayor prostíbulo en el mundo". Al mismo tiempo, se informa que cuando Medellín fue "pacificado", los turistas comenzaron a acudir a la ciudad en busca de drogas baratas y sexo (Galdos, 2014).

     En relación a lo anterior, no se puede ocultar que en Medellín si existen las problemáticas mencionadas por el reportero, las cuales giran en torno a la pobreza, desigualdad, violencia, drogas, entre otras, así como sucede en la mayoría de regiones del mundo, aquellas que se conocen como los países subdesarrollados, sin embargo, el título que se le asigna al documental, tiene un trasfondo tan significativo que tilda a la ciudad como el foco de prostitución mundial y esto también es una gran hipérbole. Aquí ya no se está tratando de mujeres con el suficiente dinero para pagarse sus cirugías plásticas (como si lo hace el artículo “Beautis”), sino de mujeres humildes que buscan sobrevivir a sus problemas económicos mediante un negocio que menoscaba su integridad y cuyas ganancias terminan en manos de los proxenetas.

     La polémica con este artículo no es la veracidad del asunto, sino el hecho de vender una información de ciudad como un producto de gran marketing, lo que a leguas se ve plasmado en el título asignado. Los medios de comunicación deben acudir a la ética deontológica en su propio campo de acción, la cual se preocupa por el deber ser y las normas que nacen del respeto a determinados derechos humanos. Frente a este tema, es necesario reconocer que las personas tienen una dignidad que debe ser respetada y por lo tanto los medios de comunicación no pueden tratarlos como simples mercancías que dan de que hablar (Cortina, Etica Como Filosofia Moral, 1998). En otras palabras:

Los medios se mueven en un ambiente de seducción, la argumentación ética desde la objetividad y la neutralidad pierde mucho más piso. El comunicador cree justificarse desde el descubrimiento o desocultamiento de la verdad, olvidando algo tan fundamental para algunos filósofos: la verdad no se descubre, la verdad se inventa desde el poder (Alvarez, 2008, p. 19).

     Finalmente, no se pretende que los medios oculten los problemas, sino que de sacarlos a la luz pública no se enfoquen en ensuciar identidades por medio de generalizaciones, sino que al comunicar dichas problemáticas, en lugar de centrarse en títulos escandalosos que cautiven la atención de los lectores, lo hagan con el objeto de crear conciencia social e incentivar a los turistas a ayudar en la solución de los mismos. Lo ideal es que estos se enfoquen en una realidad social que necesita apoyo y no en un marketing de ciudad que indirectamente atrae más turistas en busca de mercados ilegales a bajos costos. Si de marketing se trata, es necesario repensarlo hacia un marketing social que analice el contexto del individuo y promueva un cambio de comportamiento positivo, para modificar la realidad del mismo individuo y de la sociedad local (Giuliani, Monteiro, Zambon, Betanho, & Lima, 2012).

     En conclusión, la sociedad paisa de la ciudad de Medellín ha sido tildada por los medios de comunicación casi que como “la ciudad del pecado”, en un sentido metafórico, en el que la simbología de las cirugías estéticas, la superficialidad, la prostitución, las drogas, los negocios ilegales, entre otros, se muestra como representante de dicha sociedad. No obstante, los paisas también pueden ser representados por los medios a través de símbolos positivos y legales, tal como lo demuestran diferentes artículos del New York Times, donde el más reciente, titulado “36 Hours in Medellín, Colombia”, destaca la transformación y evolución positiva de la ciudad para dejar de lado el estigma de años de violencia y en su lugar proponer algunos de los atractivos turísticos de la ciudad (Andrade, Cantor, Carmichael, Lloyd, & Sarahl, 2015).

BIBLIOGRAFÍA

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Andrade, F., Cantor, M., Carmichael, C., Lloyd, W., & Sarahl, B. (13 de 05 de 2015). The New York Times. Recuperado el 14 de 05 de 2015, de 36 Hours in Medellín, Colombia: http://www.nytimes.com/2015/05/17/travel/things-to-do-in-36-hours-in-medellin.html?_r=0

Cortina, A. (1994). Etica de la empresa. Claves para una nueva cultura empresarial. Madrid: Trotta.

Cortina, A. (1998). Etica Como Filosofia Moral. En A. Cortina, La Etica de la Empresa (págs. 17-33). Madrid: Trota.

Galdos, G. (18 de 09 de 2014). Channel 4. Recuperado el 14 de 05 de 2015, de Virgins for sale in Colombia in 'world's biggest brothel': http://www.channel4.com/news/colombia-medellin-prostitution-virgins-gangs-pablo-escobar

Geertz, C. (2003). La Interpretación de las Culturas. Barcelona: Gedisa.

Giuliani, A. C., Monteiro, T. A., Zambon, M. S., Betanho, C., & Lima. (2012). EL MARKETING SOCIAL, EL MARKETING RELACIONADO CON CAUSAS SOCIALES Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL EL CASO DEL SUPERMERCADO PÃO DE AÇÚCAR DE BRASIL. Invenio, 15(29), 11-27.

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Orrantia, M. (02 de 2012). Revista Soho. Recuperado el 12 de 05 de 2015, de Contra Las Paisas: http://www.soho.com.co/opinion/articulo/contra-paisas/8109

Ramonet, I. (1983). La golosina visual: imágenes sobre el consumo. Barcelona: Gustavo Gili.

The Guardian. (23 de 04 de 2015). The Guardian. Recuperado el 14 de 05 de 2015, de Teen liposuction and busty pinatas: narcoaesthetics in Colombia – in pictures: http://www.theguardian.com/artanddesign/gallery/2015/apr/23/teen-liposuction-busty-pinatas-narcoaesthetics-in-colombia-in-pictures.

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