Menuda letra la que se inventaron para abusar del consumidor

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lauraPor: Laura Durango Q



La escritura y con ella las tipografías le ha servido al hombre

a lo largo de los años para entender el mundo y para comunicarse dentro de un entorno social. El Grobes Brockhaus dice lo siguiente de la escritura “Originalmente los signos y las letras fueron para todos los pueblos símbolos que poseían un poder especial, y que solo ciertos sacerdotes podían entender” (Gerstner, 2003). Pareciera ser que aun después de tanto desarrollo y tecnología que hoy día nos acompaña sigue siendo solo eso, signos que algunos pocos entienden y que están diseñados solo para que muy pocos puedan leer.

Abundan en el medio, y en un sinfín de productos que consumimos, información básica, primordial, útil y en algunos casos hasta vital que no se entrega al consumidor de la manera adecuada y que obvia estándares mínimos de legibilidad y composición que hacen que la información y por ende, el mensaje que esta porta, se convierta en algo que la mayoría no podría o quisiera leer. Quiénes se idearon la “letra menuda” se tomaron muy en serio el término de textura. El termino texto, proveniente del vocablo latín textus que quiere decir “textura” o tejido. (De Buen, 2000). Lo que sí definitivamente olvidaron es la importancia de la legibilidad en la información, la que hace posible la comprensión de dicha información. Es muy común que los consumidores el momento de la compra de un servicio de telefonía celular, seguros de vida, operaciones bancarias, o frente a la compra de algún inmueble le entreguen un documento principal con tipografía legible, pero que al reverso de este o en un documento adicional se encuentre en letra menuda, los anexos, clausulas, preexistencias y otros, asuntos que validan o anulan el contrato y que en la mayoría de los casos afectan considerablemente al consumidor .

Nos dice Adela Cortina: “La ‘ética del consumidor’ hace juego con la ‘ética del vendedor’, porque en un sistema de mercado, basado en las relaciones contractuales, uno y otro han de cumplir su parte en los pactos” (Cortina, 2002). Pero qué pasa cuando esa “ética del vendedor” está muy o poco regulada y además de ello no es clara?. La ética del “comprador se ve afectada” y puede no actuar con toda la libertad o claridad que debería tener antes de consumir un bien o un servicio.

La mayoría de los libros de diseño editorial hablan de un promedio de puntaje (recordemos que el puntaje es la unidad de medida en la que se miden el tamaño de la letra) entre 8 y 12 puntos para lograr una buena legibilidad del texto, pero es bien sabido que los asuntos de tamaño de las tipografías difieren mucho y generan apariencias distintas dependiendo de la fuente o tipografía utilizada. Para ejemplificar un poco en esto me atreveré a cambiar la tipografía de los dos párrafos siguientes, conservando el mismo puntaje e interlínea, para evidenciar que, definir un tamaño de letra no garantiza la legibilidad de un texto y la vulnerabilidad en que por razones obvias queda expuesto el consumidor y su libertad al momento de consumir.

Con (Bernhard Moder 12 puntos) podría utilizar un párrafo de texto menudo y hacerlo aún más menudo, solo con utilizar una tipografía de “altura x” baja y tal vez cumplir con la norma solicitada, pero en apariencia podría estar ofreciéndole al consumidor una textura o masa de texto que seguramente no va a sentirse atraído a leer, y no hablo de la estética, hablo solamente de la funcionalidad o legibilidad que puede producirse solo con el tipo de letra.

Acá vemos el ejemplo de otra tipografía, (Verdana 12 puntos) que a diferencia de la anterior posee una “altura x” extremadamente alta. Esta tipografía desde su diseño tiene una apariencia que la hace ver más grande que otra tipografía de su mismo puntaje.

Volviendo al tema, acá estamos abordando solo aspecto que interviene en la legibilidad de un texto: “la altura x de la fuente” podemos ver que es muy fácil si se quiere cumplir una norma de tamaño de la fuente, pero esto por sí solo no garantiza la legibilidad.

El Senado de Colombia. En su numeral 4 Artículo 3°. Formalidad de los contratos. El tamaño de la letra, caracteres, contraste y demás especificaciones técnicas para los contratos de que trata la presente ley, deben corresponder a las formalidades mínimas determinadas por la Imprenta Nacional. El tamaño de la letra no podrá ser inferior a l.5 milímetros. (Gaceta183/12, 2011)

Este tamaño llevado a puntos y ejemplificado en una buena tipografía estándar como la Arial daría el aspecto que veremos en el anexo adjunto que se incluye para visualizar como ejemplo con un texto simulado. Acá podemos ver como un texto de 1.5 mm de altura corresponde a 4 puntos de alto. Si tenemos en cuenta los trazos ascendentes y descendentes que hacen parte de las letras, Y si tomamos como punto de referencia solo la altura de las mayúsculas en el mejor de los casos la letra podría llegar a medir 5.8 puntos de alto. Como bien podemos ver una letra de este puntaje y bien llamada letra menuda, no facilita las cosas para el consumidor.

En Colombia el Estatuto de Consumidor según la Ley 1480 de 2011 lo dice muy claro en el Capítulo II, Artículo 2. Numeral 1.3. Derecho a recibir información: Obtener información completa, veraz, transparente, oportuna, verificable, comprensible, precisa e idónea respecto de los productos que se ofrezcan o que se pongan en circulación, los mecanismos de protección de sus derechos y las formas de ejercerlos. (Comercio, 2011).

Debería ser tarea del estado empoderar a los afectados, con unas normas claras de protección al consumidor, unas normas eficientes que le permitan ser más autónomo, y prevalezca así su dignidad humana. Valdría la pena entonces terminar esta reflexión con palabras de Kant:

“El fundamento de la moral es entonces la autonomía de los hombres, el hecho de que pueden darse leyes a sí mismos, que son, por tanto, válidas para todos ellos. De ahí que consideremos como exigencias morales aquellas que cada hombre querría para toda la humanidad”.

 

Bibliografía

Comercio, S. d. (2011). Estatuto del Consumidor Ley 1480 de 2011. Bogotá: Presidencia de la República.

Cortina, A. (2002). Por una Ética del Consumo. Madrid: Santillana Ediciones Generales.

De Buen, J. (2000). Manual de Diseño Editorial. En J. D. Buen, Manual de Diseño Editorial (pág. 34). México: Santillana.

El País (6 de julio de 2012). Diario "El País". Obtenido de Diario "El País": http://economia.elpais.com/economia/2012/07/06/actualidad/1341571612_245709.html

Gerstner, K. (2003). Compendio para alfabetos. Barcelona: Gustavo Gili S.A.

Senado de Colombia (2011). Informe De Ponencia Para Primer Debate Al Proyecto De Ley 175 De 2011 Cámara, 83 De 2011 Gaceta183/12. (Senado. Obtenido de http://www.sic.gov.co/recursos_user/documentos/normatividad/Pro_Normatividad/2012/Letra_Legible_Contratos/PL%20175%2011%20C,%2083%2011%20S%20%20Letra%20Legible%20Gc%20183.pdf

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