Un llamado a inventar el futuro

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LGPPor: Luis Guillermo Patiño Aristizabal

 

La participación política, en principio, puede entenderse desde dos  planos: El de lo formal y el de lo informal.

La primera de ellas se reduce, básicamente, a acudir a las urnas y delegar en un tercero la responsabilidad con lo público, la segunda, exige un nivel de compromiso mucho mayor, desde la simple cotidianidad y no desde la ordinaria eventualidad. 

A poco menos de ocho meses de las elecciones locales y regionales es casi imposible negarse a hacer la sempiterna invitación a votar y hacerlo bien como un deber ético que tenemos los ciudadanos que, no obstante, estamos llamados a ocuparnos de lo público, y no delegar la totalidad de este amplio espectro de responsabilidades. Es importante que los ciudadanos, especialmente los más jóvenes, asuman la responsabilidad con la construcción de un futuro, de hacer a un lado las diferencias e identificar los elementos que les son comunes.

Tanto la izquierda y la derecha, o la divisoria simplista entre ricos y pobres comparten un elemento común: el tener más pasado que futuro. De los jóvenes depende la oxigenación de los espacios democráticos hoy saturados de odio, el deber  de construir un futuro y no la simple reproducción del pasado en vigencias futuras.

No ser ciudadanos eventuales es importante, ser ciudadanos responsables es el reto en el que descansa esta invitación a hacer las cosas por el bien de todos y de nosotros mismos. Por ello es fundamental:

  • Promover nuevos liderazgos que defiendan la participación democrática, formados en valores ciudadanos y que evidencien una ética personal y pública que los haga dignos representantes del pueblo colombiano.
  • Defender la democracia como la mejor forma de gobierno en las circunstancias actuales del país y evitar que sucumba ante las presiones de los intolerantes y violentos. Como ciudadanos y sociedad actuante debemos cerrar filas en torno a la democracia, denunciar, exigir transparencia y castigos a las transgresiones de la democracia.
  • Promover el voto cualificado y a conciencia por un candidato que tenga una hoja de vida limpia y que sea competente para ocupar un cargo público, rechazar cualquier tipo de presión, evitar abstencionismo para impedir que sean las clientelas de siempre las que elijan por los electores libres  y tomen las decisiones más importantes de la ciudad, por ello debemos rescatar el significado y el valor de los mecanismos de participación ciudadana.
  • Promover la cultura política desde las instituciones educativas para formar  estudiantes con valores democráticos. Se debe apuntar a una formación política que posibilite cualificar a nuestros niños y jóvenes en la toma de decisiones y en la participación responsable, una formación que les permita proponer fórmulas viables para resolver los problemas.
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