¿Por qué has hecho esto?

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Por: Catherine Jaillier Castrillón

La sátira, es una forma literaria o recurso que ha estado presente en el ejercicio poético y retórico,


y ha sido utilizado para generar no tanto la risa, sino una reacción frente a algo. Por lo general es picante, aguda y mordaz. Ha servido también en el campo de la propaganda para ridiculizar al enemigo, sus propuestas ideológicas y sus ideas, sus símbolos y los hechos o acontecimientos de los que se vanagloria. Es una forma de desdeñar y restarle fuerza y valor al adversario.
 
La sátira se ha utilizado para generar reflexión y por qué no, como denuncia ante asuntos sociales o formas de conducta que deberían cambiarse. El problema no está en el recurso literario o en esta figura que se ha llevado incluso a grandes obras teatrales de la historia de la humanidad.
Es a veces una vía para decir lo que se desea decir y ha sido una vía de denuncia por medio de la música, la caricatura, la pintura, la fotografía, entre otros.

Creo que en columnas de opinión, en las universidades y diálogos en la aulas, y en diversos espacios se sigue pensando y hablando sobre lo ocurrido en Francia. Lo que debe quedar en los diálogos es un rechazo a la barbarie. Pero una barbarie que toca las puertas de los medios de comunicación y su responsabilidad.

Por esos mismos días en algunos medios y revistas publicaron la noticia de la situación en Nigeria, realidad que hace parte de esa barbarie. Sin embargo, el cómo se dicen las cosas, es lo que genera reacciones. Debería conmovernos el dolor en Francia, Nigeria, Nueva Delhi, Colombia… que un hermano mate a otro hermano es motivo para que la vida se estremezca.

La atención puesta en unos países no puede llevar a olvidar a otros, pero tampoco es correcto minimizar el dolor de unos contrastándolo con otros. Ambos son tragedia y horror, de lo que puede hacer el hombre con el hombre.

Hace unos años, después de la destrucción de las torres gemelas, hubo un anuncio de MTV que fue bastante polémico, pues generaba un contraste entre el número de muertos por este acto terrorista y los que padecían por VIH, pobreza y hambre. Este mensaje era directo e incómodo, con una carga de ironía y por qué no, de sátira; sin embargo… ¿cómo lo recibieron las familias de las víctimas del 11 de septiembre? ¿Cómo lo recibieron los ciudadanos norte americanos?

Intento expresar un “pecado” de los medios de comunicación pues con un titular, modifican el sentido y la orientación de los lectores; se corre el riesgo de minimizar unos asuntos, exaltar otros e intentar hacer olvidar aquello que no desean que ocupe la atención.

La responsabilidad de los medios es muy alta en la construcción de humanidad y no de barbarie. Los medios de comunicación pueden exaltar lo perverso, lo hostil, las divisiones y diferencias que separan a unos grupos sociales de otros, puede alimentar el fuego de las brasas presentes o bien, puede ser puente, diálogo, construcción, consuelo, y posibilidad de reconstrucción de sociedad.

Deseo terminar esta reflexión con un pasaje del Génesis que hace parte de esos 11 primeros capítulos que dibujan muy bien la realidad imperfecta del hombre. Unos textos que en una forma casi pictórica-literaria reflejan la barbarie de dar muerte al propio hermano: sea judío, cristiano, musulmán, agnóstico, creyente o no. En Caín y Abel estamos todos incluidos. Son representación de una diversidad y unidad. El uno trabaja lo agrícola y el otro lo pastoril; uno es más fuerte y otro más débil. Son distintos y son hermanos.  ¿Dónde está tu hermano? La sangre del inocente grita, clama y sigue clamando aún hoy… ¿Por qué has hecho esto?  

En este estilo particular de entramado literario-teológico deja unas preguntas que bien deben seguir resonando en la vida diaria y que ayudan a ver en el otro, al hermano a quien se debe no solo respetar sino cuidar…“Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara”.

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