¡Salud! : Ética de la investigación en seres humanos o mercado

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Por: Catherine Jaillier Castrillón

Esta primera palabra: ¡Salud!, por lo general se pronuncia en medio de celebraciones especiales

 
en las que cada persona hace sonar su copa con la de otros; o bien, cuando alguien con un impulso propio del movimiento corporal, estornuda. Pero es también una palabra de clamor de nuestra sociedad actual, y en particular, de las voces de los ciudadanos colombianos ante las dificultades que se presentan.
No voy a hablar directamente, ni de fiestas, ni de síntomas de enfermedad, ni de crisis en el sistema de salud colombiano -aunque todo  esto se conjuga en una especie de danza macabra en la que sólo suena el silencio-.
Sólo deseo hacer una reflexión sobre unas relaciones que deben revisarse con cuidado, me refiero al vínculo que se da entre el mercado y la investigación.
El deseo de conocimiento e innovación de los investigadores en la historia, llevó a grandes adelantos científicos, vacunas y tratamientos a enfermedades que arrasaban con pueblos completos; sin embargo, también llevó a actos bárbaros e inhumanos como los conocidos en los juicios de Nuremberg. Estos conflictos éticos han conducido a la formulación de Códigos y Declaraciones Internacionales que han intentado trazar un eje para buscar la seguridad, la protección y los derechos de las personas que participan en investigaciones en seres humanos.
Regular la participación de las personas y la exigencia de responsabilidad de los investigadores, se convierte en una urgencia y una atención que no se puede olvidar: ni por los científicos, las universidades, los comités de ética de la investigación y la ciudadanía misma.
En Colombia, ante una situación tan compleja como es la cobertura de salud y los servicios de atención oportuna, participar en una investigación médica se convierte en un gran atractivo, pues además de lo ya mencionado, el paciente tiene la posibilidad de uso de medicamentos (o placebo) en los  que él pone su fe y esperanza de recuperar su salud, o al menos, de encontrar cierta mejoría y bienestar.
Vidal, Susana  dice que en los años 90 se produjeron cambios importantes en el modelo de investigación clínica en los países centrales, que son –con frecuencia- reflejo de la estrategia de mercado de las empresas farmacéuticas.  En esta modalidad, plantea Vidal, se da “una cadena del medicamento” en la que se vinculan íntimamente la investigación y el desarrollo, el sistema de registro, la fabricación, la influencia del marketing farmacéutico, la cultura de los pueblos, etc.
El cristal de “fino baccarat” suena en otros países, tras los resultados que arrojan las investigaciones financiadas por multinacionales farmacéuticas en los países mal llamados del Tercer Mundo; mientras que en países como los nuestros, los médicos investigadores de universidades, hospitales y clínicas locales hacen todo lo posible por participar y mantener las puertas abiertas a estas investigaciones, no sólo por el aporte científico y el aval en las revistas de indexación e impacto mundial, que ciertamente lo otorga, sino por los soportes financieros que esto representa para el país.
Ante un panorama como este: universidades con dificultades para financiar investigaciones que generen innovación importante para el país y la ciudadanía; ciudadanos con un servicio de atención médica bastante complejo y lento, acceso limitado a determinados tratamientos y obtención de medicamentos, hace que la libertad,  la autonomía y la responsabilidad se pongan en la cuerda floja. Es posible que entre las investigaciones en el campo de la medicina y el área de la salud, ya aparezcan unos ciertos síntomas de alerta, una especie de “estornudo” que indique que es necesario hacer permanentemente una reflexión seria desde la ética de la investigación.
Mientras tanto, los pacientes, realmente enfermos, encuentran grandes ventajas en la participación de las investigaciones: unos médicos más “pendientes” de él; citas periódicas, acceso a medicamentos especializados y el sentirse persona (aunque en el papel sea parte de un protocolo científico).

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