Reflexiones sobre el aborto

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RCP

Por: Ramón Córdoba Palacio. M D.

El consentimiento o rechazo que asumamos frente al aborto y a las legislaciones que pretenden

convertirlo en un derecho de la mujer, el derecho de asesinar a su propio hijo, depende racionalmente de la consideración antropológica acerca de qué es lo que se elimina, qué es lo que se destruye;  desde el punto de vista ético el asesinato se produce cualquiera sea la forma como ese hijo fue concebido, sea en un acto de amor o por violación, etc. Ninguna mente sana se atreve hoy a negar la realidad científica de que ese ser sometido a la destrucción es una persona humana, un ser producto de la unión de un óvulo y un espermatozoide de progenitores de la especie humana, unión de la cual sólo puede resultar un ser humano, incluyendo dentro de este concepto las llamadas “Quimeras” [cfr. Lacadena Calero, Juan-Ramón. Genética y Bioética. Comillas. 2002. p. 51 – 99]. Desde la primera mujer que dio a luz en la tierra siempre ellas han parido seres humanos.

El rechazo al aborto no es asunto religioso, como muchas veces se afirma, sino antropológico, y menos aún es la influencia de las enseñanzas de la Iglesia Católica como dicen los proabortistas con el ánimo de ridiculizar esta actitud. En el Juramento, Hórkos, llamado Hipocrático, siglo IV antes de Cristo, se reprueba el aborto y el asclepiada, el médico, se compromete bajo juramento a no llevarlo a cabo: «No daré a nadie, aunque me lo pida, ningún fármaco letal, ni haré semejante sugerencia. Igualmente tampoco proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo. En pureza y santidad mantendré mi vida y mi arte». [cfr. Lara Nava, María Dolores. Juramento (Hórkos). ”. En: García Gual, c. et al. Tratados Hipocráticos. Tomo I. Madrid: Gredos, 1983. p. 77 y 78].

El concepto de “preembrión”, presentado por algunos como excusa para aceptar el aborto, es una falsedad biológica pues, como lo enseña Jerôme Lejeune con meridiana  claridad, antes del embrión sólo hay un óvulo y un espermatozoide.  [cfr. Lejeune, Jérôme. ¿qué es el embrión humano? Rialp. Madrid. 1993. : cfr. Campillo Vélez, Beatriz Eugenia  Jérôme Lejeune, un científico defensor de la vida humana. Periodico Doxa, Universidad Santo Tomás. cfr.  Zuleta Salas, Guillermo León. El aborto y la tradición católica. Revista Medicina, UPB, 1997]

Proponer que una madre por su condición de mujer pueda asesinar sin ninguna responsabilidad, sin el condigno castigo, a su propio hijo, es fruto de una mente fanáticamente desequilibrada, fanáticamente deshumanizada, porque cualquiera haya sido la modalidad de la concepción, es su hijo, 50% de su dotación genética lo recibió de ella aunque por malicia o ignorancia quiera negarse esta filiación y, además, es un ser que no ha cometido ninguna falta y sólo obedeció a la ley biológica que hizo posible su existencia. Nadie niega que la mujer sea dueña absoluta de su cuerpo, pero cuando decide ejecutar un aborto no está obrando sobre su cuerpo sino sobre el cuerpo de un nuevo ser que tiene el mismo derecho a la vida que ella reclama para sí.

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