Robots ¿Podrán convencer de su “humanidad”?

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DianasPor: Diana Vanessa Salazar Sánchez

 

Mucho se ha hablado sobre los diferentes cambios que ha producido

en la sociedad las diferentes aplicaciones de la tecnociencia. Recientemente me ha inquietado el papel que ha jugado aquella en lo que podría llamarse una nueva configuración de ser humano y de persona; desde cómo se ha argumentado que las inteligencias artificiales han logrado hacerse un espacio en los distintos escenarios profesionales, hasta si en virtud de esto, en algún momento seremos reemplazados por las máquinas.

 

El avance de la robótica en distintos escenarios plantean inquietudes sobre una posible “humanidad” de los robots; puede sonar como una visión futurista, improbable y habrá quien diga hasta absurda, pero lo cierto es que sin irnos muy lejos, en la actualidad el ser humano se está viendo afectado por las nuevas reconfiguraciones que el  desarrollo tecnocientífico aporta día con día a la sociedad, reflejándose en una preocupación que concierne a la Bioética, al Derecho, a la Psicología, en definitiva a muchas áreas del conocimiento.

 

El año pasado abrió en Japón el Henn – na Hotel gestionado por robots, el objetivo de su propietario Hideo Sawada es que su establecimiento sea el más eficiente y productivo del mundo. Estos robots atienden la recepción, llevan las maletas, tocan la música del bar, y realizan demás tareas propias de un negocio como este. El plan es abrir sedes de este hotel en todo Japón y posteriormente llevar la experiencia a otros países. Surge la cuestión, si para lograr los objetivos propuestos de productividad y eficiencia ¿la opción es prescindir del trabajo humano?

 

En el campo del Derecho, vemos que la utilización de estas tecnologías es orientada a moverse dentro de las áreas grises o vacíos legales que tiene todo ordenamiento jurídico, por ejemplo tenemos que la prostitución es ilegal en el Reino Unido, con una legislación bastante restrictiva en la materia, lo cual no es obstáculo para que  en la capital londinense se planee abrir a finales de este año 2016 un café donde, aparte de vender los productos, se ofrecerán sesiones de sexo oral a cargo de 8 robots de apariencia femenina variada; en este sentido la actividad no sería ilegal ya que por supuesto la ley no abarca a estas “personas” que “trabajarían” en dicho café ¿Deberán modificarse las leyes de acuerdo a este presunto nuevo concepto de persona? O ¿Simplemente se debe considerar el tratamiento de bienes que pudieran tener en principio? El hecho es que van a fungir como seres humanos que complacerán a quienes asistan a dicho café para satisfacer sus deseos o en busca de compañía, convirtiéndolo en una realidad social que no se puede desconocer.

 

Lo anterior deja sin piso al viejo debate sobre la posibilidad de entablar o no relaciones sexuales con robots, pues ya es una realidad, el punto álgido del asunto es el cambio en las relaciones humanas que esto conlleva, pues el sexo no es un fenómeno aislado, lleva implícito aspectos sociales y culturales que hacen que las interacciones humano – máquina sean mucho más complejas; ya se fabrican máquinas de aspecto humano diseñadas para interactuar, tratar y conversar con las personas de acuerdo a sus preferencias, brindándoles una especie de compañía, de manera que los vínculos de apego que se desarrollen con esta máquina alteraran las relaciones entre humanos, los lazos de afectividad no serán los mismos. La pregunta es ¿Podrá llegar a darse un enamoramiento?

La robofilia se plantea como respuesta a una sociedad cada vez más tecnificada donde la soledad y el aislamiento generan encontrar afectos en aparatos tecnológicos, afectos no encontrados por diversas razones de naturaleza social, cultural o psicológica en otros seres humanos.

 

¿Cómo será el vuelco que tendrán las relaciones humanas y cómo podrá llegar a afectar nuestra forma de interactuar con aquellos que nos rodean?, ¿Se les deberá dar el estatus de persona ética y jurídicamente a estos robots, no sólo por su apariencia humana, sino por el papel que podrán empezar a cumplir dentro de esta sociedad altamente tecnificada? Queda abierta la pregunta.

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