La preexistencia en el deseo de un otro humano nos lega carácter humano

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JaimePor: Jaime León Pareja Pareja



Parecería descabellado comenzar citando a la mística española Teresa de Jesús,

para hablar del carácter humano del embrión y máxime cuando utilizare su frase en un sentido diverso al original, pero analógico al sentido de mi ensayo; la carmelita dice en uno de sus poemas:

 

 

“ …Oh ñudo que así juntáis dos cosas tan desiguales…”

 

 

Me detendré en una sola de sus palabras me refiero al termino “juntáis”, al igual que la experiencia mística la vida humana inicia en lo unitivo de lo desigual y pensar por un rato la imagen del embrión, como un ñudo vital, volviendo a las palabras de la santa, parece una alucinante figura poética, a la que nuestra ciencia no juzgaría mas que como una romántica quimera.

 

 

La ciencia ha argumentado diversas posiciones para negar el carácter humano del embrión y su lugar como individuo de la especie, basándose para ello en la posición evolucionista y en la ley fundamental biogenética, sustentando entones que el embrión en su transito hacia lo humano recorre formas de vida menos especializadas o animales antes de constituirse en auténticamente humano.

 

 

La ciencia medica, ha tratado de reflexionar junto con todas las ciencias, alrededor de esta cuestión ética y con ella también lo ha hecho una ciencia o disciplina inscrita en el modelo medico, me refiero a la psicología, que desde su raigambre aristotélica ha defendido diversas y difusas posiciones en torno a la cuestión de ¿cuando aparece lo humano?

 

 

Las posiciones eclesiales de Agustín, Tomás y Gregorio de Niza afirmaran que el alma humana aparece desde la concepción, y con ellas muchos tratadistas del alma afirmarían tales concepciones en la etapa filosófica de la psicología; pero en la etapa científico - práctica de la disciplina, las corrientes se abren en un gran abanico de posibilidades que no distan en demasía de la amalgama de posibilidades que el hacer medico ha buscado para responder a la pregunta de si es o no el embrión un ser humano.

 

 

 

El psicólogo norte americano Feldman dice que el hombre al nacer no es otra cosa que un cachorro humano, un amasijo de carne rodeado de palabras y que es solo el lenguaje el que logra otorgarle el carácter humano; desde esta perspectiva, si el neonato no tiene carácter humano menos lo tendría el embrión, esta postura hunde sus raíces en una equivoca concepción del lenguaje solo como código articulado ala clave fonética y morfosintactica, cuando el embrión mantiene desde la concepción una comunicación química con la madre.

 

 

Otras posiciones psicológicas, optarían por pensar desde la misma definición de Feldman, que el estar rodeado de palabras es ya una forma de estar inscrito en el lenguaje y que eso nos otorga ya el estatus humano; pero aun desde esta óptica el estatus humano sigue anclado en un lugar posterior al nacimiento, lo que deja por fuera las posibilidades de que el embrión tenga estatus humano, como tampoco lo tendrían las personas con discapacidad que no accedan al código.

 

 

Los enfoques clásicos de la psicología científica meramente causales, bajo la dinámica mecanicista del estimulo respuesta, no se han detenido a pensar en el periodo gestacional, mas allá de la perspectiva biomédica anatómica, es decir esperando para tener ingerencia sobre hombre post parto y no antes.

 

 

El problema principal de las corrientes radicales de la psicología, esta en función de la definición de dos conceptos básales en su posición y estos son el concepto de individuo y el de sujeto, de intrincada base antropológica, y de la que depende fundamentalmente la posible intervención del que hacer psicológico frente a su objeto,

 

 

Si el objeto es el individuo, la psicología entenderá al individuo como el miembro autónomo de la especie humana, razón por la cual despreciaría el trabajo o la sola otorgación de estatus humano al embrión, dado que no entiende la autonomía en función de unidad dinámica adaptándose a un medio, sino que entiende la autonomía como la no dependencia vital, utopía bastante graciosa pues los seres humanos somos por definición estructural co- dependientes de acuerdo con lo que afirma el moderno manual psicopatología de Belloch, Sandin y Ramos, cuando versa sobre las depresión.

 

 

Si el objeto es el sujeto, entonces intervendrá sobre el lenguaje pues entenderá lo humano como la sujeción al mundo de lo simbólico, pero entonces nunca otorgara estatus humano a lo que no acceda al código como ya dijimos antes.

 

 

Perspectivas menos radicales y mas flexibles a nivel epistemológico en la psicología, variando la concepción antropológica de intervención sobre el psiquismo, otorgaran estatus humano al embrión desde la perspectiva de dos conceptos distintos en psicología y que marcan escuela.

 

 

El primero lo trae la psicología cognitiva, cuando afirma en la perspectiva de la estimulación temprana que el primer salón de clases que el hombre visita es el vientre materno,   así las cosas el concepto base de esta teoría es cognición, afirmando en forma implícita la individualidad y autonomía del embrión en cuanto a que el embrión obtiene de la madre material de sustento y no esencia, pues es constitutivamente cognoscente, magnifica coincidencia con las posiciones de Sgreccia, Rager, Lombardi y Serani, desde la perspectiva bioética.

 

 

La otra posición psicológica se basa en el concepto del deseo, la visión antropológica no es desde lo cognoscente, sino desde lo deseante, allí el sujeto adquiere su estatus humano, dado que supone que los humanos preexistimos en el deseo del otro y esta preexistencia nos determina a nivel psíquico; a lo que hace referencia esta posición, es a un tema connotado en las investigaciones psicológicas actuales y es: los hijos deseados o no deseados, concepto que involucra múltiples factores ya no solo psíquicos sino también sociales y culturales.

 

 

Esta perspectiva psicodinamica a la que me adhiero, sin duda da un paso mas allá de la perspectiva embriológica, que parte de lo unitivo fisiológico para determinar lo humano, para ellos lo humano surge en cambio del encuentro de dos deseos individuales, que se gestan en la infancia cuando se juega con los propios muñecos, o se juega a ser padres, otorgando allí el carácter de humano a los futuros hijos.

 

 

Terminare diciendo entonces que el estatus humano del embrión lo otorga nuestra propia condición humana, adquirida antes de la concepción misma en el deseo de nuestros ancestros, deseo que se hace lenguaje; para cerrar diré entonces que ese ñudo primigenio no es una simbiosis indiferencial sino el encuentro de dos realidades deseantes en transe de paso, de potencia al acto, como afirmaría Lombardi; reacuérdese además que el deseo aunque aversivo es deseo, esto lo aclaro para aquel que piense que el no deseado no es humano; esta perspectiva psicológica solo intenta ser un complemento a la embriológica, no sustituirla, es un esbozo de adaptación a mi disciplina particular: la psicología.

 

 

Ahora bien, me gustaría dejar abierta una inquietud al Derecho, que en aras de la seguridad jurídica suele preguntar al la Medicina: ¿desde cuando considera que se adquiere el estatus humano? Creo que la Medicina no esta completamente capacitada para dar respuesta a este interrogante, pues lo constitutivamente humano no es lo somático o biológico, sino la sumatoria de esto con el lenguaje, con el saber de si, que diferencia lo humano de otras entidades biológicas; estos aspectos hacen imprescindible la pregunta por el estatus humano también y con igual valía a la Psicología.

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