La ideología de género y las leyes antidiscriminatorias

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f2Por: Hernán Valencia Restrepo

Por ideología de género entiéndase el conjunto de ideas que rechazan cualquier forma de discriminación por razones de género

; y por política de género, el cúmulo de medidas gubernamentales y no gubernamentales tendientes a eliminar tal discriminación. En este artículo nos referiremos de manera preferencial a lo primero, sin que ello obste aludir, si bien tangencialmente, a lo segundo.

¿Hasta dónde nos van a llevar la ideología y la política de género, maquinarias muchas veces, no siempre, al servicio de la destrucción de la naturaleza humana, y las leyes antidiscriminatorias, uno de los mecanismos de aquellas?

Este artículo no tiene otra intención que lanzar una voz de alerta para tomar conciencia del asunto e incitar al lector a responder la precedente interrogación.

La presidente de la Australian Human Rights Commission (AHRC), CATHERINE BRANSON, ha logrado enumerar, por ahora, más de 20 orientaciones sexuales o identidades de género, que existen y deben ser protegidas de la discriminación: transgender, trans, transexual, intersex, androgynous, agender, cross dresser, drag king, drag queen, genderfluid, genderqueer, intergender, neutrois, pansexual, pan-gendered, third gender, third sex, sistergirl y brotherboy.

Para justificar tales orientaciones, alega la presidente precitada que ellas se basan en los llamados Principios de Yogyakarta (derechos humanos en clave homosexual[2]), que no han sido aceptados por la ONU, mas que han de aplicarse, por cuanto son, continúa diciendo ella, una “interpretación de los acuerdos internacionales vinculantes con los que Australia está comprometida".

A la enumeración de las 20 orientaciones sexuales, agréguense las categorías de transexuales que BABETTE FRANCIS[3] ha encontrado: a) Los que están en espera de tratamiento; b) los que han tenido tratamiento hormonal; c) Los que han tenido tratamiento hormonal y quirúrgico; d) Los que fueron tratados con hormonas y cirugía, pero no son felices y quieren revertir esos procedimientos.

Una vez conocidas las denominaciones tan exóticas de las orientaciones sexuales, no queda otra posibilidad que suspirar por que aparezca, lo antes posible, una obra que explique la terminología o, mejor, la jerigonza de una ciencia que está deviniendo esotérica o críptica, ciencia que bien podría apelarse generología  y obra que convendría llamar Diccionario de la ideología de género.

A los grupos homosexuales se los identifica con la abreviatura LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales). A esa sigla se le han añadido, casi universalmente, la Q (queer) y la l (intersexos), lo que da como resultado LGBTQI. Pero ello es sólo el comienzo y ella se irá extendiendo, quizá hasta el infinito, para convertirse en la sigla más larga del mundo: más de 20 caracteres (¿?¡!).

En las enumeraciones hechas se comprenden los empeños de la Australian Human Rights Commission por profundizar la imposición de la ideología de género en ese país y en muchos otros a través de un proyecto para ampliar la legislación antidiscriminatoria.

Estamos, pues, en presencia de una reingeniería social antinatural y anticristiana, que constituye una vergüenza global.

Es así como uno de los secretarios generales de ILGA (Internacional Lesbian Gay Association), cuando en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU fue presentada la “Declaración contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género”, declaró: “La defensa de la discriminación de personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales, basada en una impresión errónea de la ‘tradición’ o de un ‘orden natural’, es más insostenible que nunca. La homofobia y transfobia son cada vez más reconocidos por lo que son: los últimos pilares derruidos de un orden patriarcal que debe estar entre las páginas oscuras de nuestro pasado, como la esclavitud y la inquisición”.

¿Qué pretenden, entonces, la ideología de género y las leyes antidiscriminatorias? Abolir la diferencia sexual como realidad inherente a la naturaleza humana y obligar social y jurídicamente a todos a aceptar las consecuencias, de las cuales las más graves y en oposición al plan de Dios son destruir la familia y pervertir a los niños.

En fin, ¿hasta dónde nos van a llevar la ideología y la política de género? Hasta donde la nefanda y ridícula fantasía, hecha realidad, lo permita.

[1] El presente artículo es una refundición parcial de la noticia “Australia: más de 20 orientaciones sexuales…..y sumando”, aparecida en NOTICIAS GLOBALES, Año XIV. Número 978, 18/11. Gacetilla n° 1101. Buenos Aires, 08 abril 2011.

[2] Vid. ONU, Derechos humanos en clave homosexual (ver Noticias Globales, 868).

[3] Australiana también y quien se ha batido en la Organización de Naciones Unidas a favor de la vida y la familia.

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