Implicaciones éticas de la eutanasia

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RCP

Por: Ramón Córdoba Palacio. M D.

Antes de analizar las implicaciones éticas de la eutanasia es necesario tener en cuenta las cualidades del ser humano,

cualidades propias y únicas ente los seres que comparten nuestra existencia en la tierra, a saber: la vida se le otorga no hecha sino como una terea que tiene que realizar haciendo uso de su libertad y de su capacidad de raciocinar, tarea por la cual tiene que responder ética y socialmente. Estas cualidades propias le confieren una dignidad única no como afirmación filosófica sino como condición esencial, intrínseca, que lo distingue, como dijimos antes, de los seres con quienes comparte la vida terrenal. Insisto: el ser humano tomado en su totalidad, es desde la concepción un ser diferente de los otros seres vivos que comparten con nosotros el hábitat terrestre por características exclusivamente suyas y no sólo con diferencias orgánicas, pese a críticas relativistas, puramente materialistas, positivistas, fundamentadas especialmente en variaciones orgánicas que son siempre secundarias.

            Como bien lo enseña Zubiri (1), «El hombre está compuesto de innumerables elementos sustanciales materiales y de un elemento sustancial anímico. Pero el hombre no es sólo compuesto de sustancias sino una realidad sustantiva. Mientras las sustancias pueden ser muchas, la sustantividad es formalmente una [...] La sustantividad es siempre superior a la sustancialidad».  En esta sustantividad encontramos elementos que nos  permiten afirmar  la “dignidad absoluta” (2. 3).

            Para la afirmación de esta “dignidad absoluta” encontramos principios antropológicos y religiosos que debido a la limitación de espacio no puedo analizar detalladamente. Sólo los enumeraré: Sólo el hombre es «un animal de realidades», libre y responsable, histórico, un quien; sólo él tiene «personeidad»), por lo cual se pertenece a sí mismo, es el «animal personal», sólo él está sometido a juicio ético porque tiene que optar cada instante la realización de su existencia, es, además, trascendente, sólo él es social y no gregario como los otros animales. Entre los fundamentos bíblicos del Antiguo Testamento hallamos: creado a imagen y semejanza de Dios que le dio dominio sobre el resto de la creación y en el Nuevo Testamento la encarnación de Jesucristo como hombre verdadero.

            Misión del médico.

            La verdadera misión del médico no es curar o prevenir enfermedades sino dignificar y respetar al máximo la vida humana: y por ningún motivo exterminarla o eliminarla, tampoco prolongarla artificialmente cuando llegó a su término y su final biológico debe reconocerse y admitirse así hiera el sentimiento, la fama o la propia estima del profesional.

            Calidad de vida.

            Evaluar la calidad de vida de otro ser humano es establecer la mía como paradigma, es desconocer el valor intrínseco de todo ser humano, que por ninguna causa se pierde, que es irrenunciable. Este avaluación carece de todo principio ético

Conductas médicas y juicio ético.         

            Eutanasia.

            El término eutanasia es de origen griego y etimológicamente significa: eu,  bien, y  tánatos, muerte, y se acepta desde Tomás Moro (1478 – 1535) que es el acortamiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermedad incurable, para evitar la prolongación de sus sufrimientos. Si la verdadera misión del médico es dignificar y respetar al máximo la vida humana, la eutanasia, cualquiera sea el calificativo que la distinga, es siempre éticamente condenable, nunca es ética.

            Distanasia.

            Su etimología es griega: dis, difícil;  tánatos, muerte y significa «muerte lenta con dolores agudos [...] prolongar el proceso de ir muriendo». El juicio ético depende total y realmente  de la intención libre y conscientemente asumida por el médico: si su intención es el alejar lo más posible el desenlace final por el deseo de prestigio o por orgullo es totalmente antiética y merece el rechazo total; si la intención honesta y libremente sumida busca algún resultado adecuadamente fundamentado en se poder lograr algún éxito terapéutico para el paciente es, sin duda, una intención ética. Se la conoce también como “encarnizamiento médico” o “encarnizamiento terapéutico”.

            Ortotanasia.

            La diferencia esencial con la eutanasia y la distanasia es que en la ortotanasia se suprime o no se aplica un tratamiento o una medida médica no necesaria, no debida y que carece de sentido humano llevarla a cabo. No podemos confundir eutanasia, el acto de matar voluntariamente al paciente, con la actitud ética de aceptar que la vida humana tiene un término, término sobre el cual sólo nos queda aceptarlo y reconocer nuestra incapacidad para prolongarlo. 

«Toda existencia viviente está comprendida entre el nacimiento y la muerte. Más sólo el hombre lo sabe», nos enseña Karl Jaspers.

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1. Zubiri, Xavier. Siete ensayos de Antropología filosófica. Bogotá. Universidad Santo Tomás. 1982.

2. ----------------. Naturaleza. Historia. Dios. Séptima edición. Madrid. Editorial Nacional. 1978.

3.----------------------. Sobre el hombre. Madrid. Alianza Editorial. 1986

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